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Christus surrexit,
sicut dixit,
alleluia!


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Osanna, Sanctus Deus Sabaoth,

superillustrans claritate tua

felices ignes horum malacoth!

alleluia!


___________________________________________________
Hosanna holy God of Sabaoth,/ abundantly illumining with thy brightness/ the blessed fires of these kingdoms ...
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¡Felices Pascuas de Resurreción!

¡Que Dios los Bendiga a ustedes, sus familiares, y demás seres queridos!

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DEFINICIÓN DEL TIEMPO PASCUAL.

Se da el nombre de Tiempo pascual al período de semanas que transcurre desde el domingo de Pascua al sábado después de Pentecostés. Esta parte del Año litúrgico es la más sagrada, aquella hacia la cual converge el Ciclo completo. Se comprenderá esto fácilmente, si se considera la grandeza de la fiesta de Pascua, que la antigüedad cristiana embelleció con el nombre de Fiesta de las fiestas, Solemnidad, de las solemnidades, a la manera, nos dice San Gregorio Papa en su Homilía sobre este gran día, que lo más augusto en el Santuario era llamado el Santo de los Santos, y se da el nombre de Cantar de los cantares al sublime epitalamio del Hijo de Dios que se une con la Santa Iglesia. Ciertamente, en el día de Pascua es cuando la misión del Verbo encarnado obtiene el fin que estuvo anhelando hasta entonces; en el día de Pascua el género humano es levantado de su caída y entra en posesión de todo lo lo que había perdido por el pecado de Adán.

CRISTO VENCEDOR.

Navidad nos había dado un Hombre-Dios; hace tres días recogimos su sangre de un precio infinito para nuestro rescate. Mas en el día de la Pascua, no es ya una víctima inmolada y vencida por la muerte, la que contemplamos; es un vencedor que aniquila a la muerte, hija del pecado, y proclama la vida, la vida inmortal que nos ha conquistado. No es ya la humildad de los pañales, ni los dolores de la agonía y de la cruz; es la gloria, primero para él, después para nosotros. En el día de Pascua, Dios recupera, en el Hombre-Dios resucitado, su obra primera: el tránsito por la muerte no ha dejado en él huella ninguna, como tampoco la dejó el pecado, cuya semejanza se había dignado asumir el Cordero divino; y no es solamente él quien vuelve a la vida inmortal; es todo el género humano. "Así como por un hombre vino la muerte al mundo, nos dice el Apóstol, por un hombre debe venir también la resurrección de los muertos. Y así como en Adán mueren todos, así en Cristo todos serán vivificados".1

LA PREPARACIÓN DE LA PASCUA.

Así, pues, el aniversario de este acontecimiento constituye cada año el gran día, el día de la alegría, el día por excelencia; a él converge todo el Año litúrgico y sobre él está fundado. Mas, como este día es santo entre todos, ya que nos abre las puertas de la vida celestial, donde entraremos resucitados como Cristo, la Iglesia no ha querido luciera sobre nosotros antes de que hubiésemos purificado nuestros cuerpos por el ayuno y corregido nuestras almas por la compunción. Con este fin instituyó la penitencia cuaresmal, y también nos advirtió desde Septuagésima* que habla llegado el tiempo de aspirar a las alegrías serenas de la Pascua y de disponernos a los sentimientos que su venida debe despertar. Ya hemos terminado esta preparación y el Sol de la Resurrección se eleva sobre nosotros.

SANTIDAD DEL DOMINGO.

Mas no basta festejar el día solemne que contempló a Cristo-Luz huyendo de las sombras del sepulcro; a otro aniversario debemos tributar el culto de nuestra gratitud. El Verbo encarnado resucitó el primer día de la semana, el día en que el Verbo increado del Padre había comenzado la obra de la creación, al sacar la luz del seno del caos y separarla de las tinieblas, inaugurando así el primero de los días. Por tanto, en la Pascua nuestro divino resucitado santifica por segunda vez el domingo y desde entonces el sábado deja de ser el día sagrado. Nuestra resurrección en Jesucristo, realizada en domingo, colma la gloria de este primero de los días; el precepto divino del sábado es abolido con toda la ley mosaica; y los Apóstoles mandarán en lo sucesivo a todo fiel celebrar como día sagrado el primer día de la semana, en el que la gloria de la primera creación se une a la de la divina regeneración.

1 I Cor., XV, 21, 22.

CORONACIÓN DEL AÑO LITÚRGICO.

De todas las estaciones del Año litúrgico, el Tiempo pascual, es ciertamente el más fecundo en misterios; más aún: puede decirse que este tiempo es el culmen de toda la mística de la liturgia en el período anual. Quien tenga la dicha de entrar con plenitud de espíritu y de corazón en el amor y en la inteligencia del misterio pascual, ha llegado a la medula misma de la vida sobrenatural; y por esta razón, nuestra Madre la Santa Iglesia, acomodándose a nuestra flaqueza, nos propone de nuevo cada año esta iniciación. Todo lo que ha precedido no es más que la preparación; la espera del Adviento, las alegrías del tiempo de Navidad, los graves y severos pensamientos de Septuagésima, la compunción y la penitencia de Cuaresma, el espectáculo desgarrador de la Pasión, toda esta gama de sentimientos y maravillas, no han servido sino para llegar al término a que hemos llegado. Y a fin de hacernos comprender que en la solemnidad pascual se trata del mayor interés del hombre terrestre, Dios ha querido que estos dos grandes misterios, Pascua y Pentecostés, que tienen un mismo fin, se ofreciesen a la Iglesia naciente con un pasado que contaba ya quince siglos: período incalculable que a la divina Sabiduría no pareció demasiado prolongado, para preparar, por medio de figuras, las grandes realidades que nosotros poseemos ahora.

En estos días se juntan las dos grandes manifestaciones de la bondad de Dios para con los hombres: la Pascua de Israel y la Pascua cristiana; el Pentecostés del Sinaí y el Pentecostés de la Iglesia; los símbolos concedidos a un solo pueblo, y las verdades mostradas sin sombras a la plenitud de las naciones. Mostraremos particularmente la realización de las figuras antiguas en las realidades de la nueva Pascua y Pentecostés, el crepúsculo de la ley mosaica ilumina-do por el día perfecto del Evangelio; mas ¿no nos sentimos desde ahora impresionados de santo respeto, al pensar que las solemnidades que celebramos cuentan ya más de tres mil años de existencia, y que deben renovarse cada año hasta que resuene la voz del ángel que clamará: "Ya no habrá más tiempo" (Apoc., X, 6) y se abran las puertas de la eternidad?

LA PASCUA DE LA ETERNIDAD.

La eternidad bienaventurada es la verdadera Pascua; y por esta razón la Pascua terrena es la fiesta de las fiestas, la Solemnidad de las solemnidades. El género humano había muerto, estaba abatido con la sentencia que le retenía en el polvo del sepulcro; las puertas de la vida se le habían cerrado. Mas he aquí, que el Hijo de Dios se levanta del sepulcro y entra en posesión de la vida eterna; y no es él solamente el que ya no morirá; su Apóstol nos enseña que "es el primogénito entre los muertos" (Col., I, 18). La Santa Iglesia quiere, pues, que nos consideremos ya como resucitados con él y como en posesión de la vida eterna. Estos cincuenta días del tiempo pascual, nos enseñan los Padres, son imagen de la bienaventurada eternidad. Están consagrados plenamente a la alegría; está desterrada toda tristeza; y la Iglesia no sabe decir nada a su Esposo sin mezclar el Aleluya, ese grito del cielo que resuena sin fin en las calles y plazas de la Jerusalén celestial, como nos lo dice la liturgia1.

Durante nueve semanas nos hemos visto privados de este cántico de admiración y de gozo; sólo nos restaba morir con Cristo nuestra víctima; mas ahora que hemos salido del sepulcro con él, y que no queremos morir en lo sucesivo con la muerte que mata al alma y que hizo ex-pirar sobre la cruz a nuestro Redentor, el Aleluya, vuelve a ser nuestro.

1 Pontificial romano, para la Dedicación de las Iglesias.

Dom Guéranger
El año litúrgico

Tomo III, El Tiempo Pascual

Capítulo I - Historia del Tiempo Pascual --- Capítulo II - Mística del Tiempo Pascual

Primera Edición Española, traducida y adaptada para los países Hispano-Americanos por los monjes de Santo Domingo de Silos.

1954, Editorial Aldecoa, Burgos.

*Septuagésima es el noveno domingo antes de la Pascua, el tercero antes de la Cuaresma conocido entre los griegos como "Domingo del Pródigo" del Evangelio según San Lucas 15, el cual leen en ese día, llamado también Dominica Circumdederunt por los latinos, de la primera palabra del introito de la Misa... En el Martirologio Romano la septuagésima se inaugura con las palabras: "domingo de Septuagésima, en el cual se deja de decir el cántico al Señor, Aleluya". El sábado anterior, el Breviario Romano señala que después de "Benedicamus" de vísperas se añaden dos aleluyas, y que de ahí en adelante se omite hasta la Pascua, y en su lugar se dice el "Laus tibi Domine" al principio del Oficio. - The Catholic Encyclopedia. Vol. 13. ec.aciprensa.com/wiki/Septuag%…


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Happy Easter!

May God Bless you, your families and your other dear ones!

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PASCHAL TIME.

We give the name of Paschal Time to the period between Easter Sunday and the Saturday following Whit Sunday. It is the most sacred portion of the Liturgical Year, and the one towards which the whole Cycle converges. We shall easily understand how this is, if we reflect upon the greatness of the Easter Feast, which is called the Feast of feasts, and the Solemnity of sletnnities, in the same manner, says St. Gregory,1 as the most sacred part of the Temple was called the Holy of Holies; and the Book of Sacred Scripture, wherein are described the espousals between Christ and the Church, is called the Canticle of canticles. It is on this day, that the mission of the Word Incarnate attains the object towards which it has hitherto been unceasingly tending: mankind is raised up from his fall, and regains what he had lost by Adam's sin.

JESUS CHRIST THE CONQUEROR.

Christmas gave us a Man-God; three days have scarcely passed, since we witnessed His infinitely precious Blood shed for our ransom; but now, on the day of Easter, our Jesus is no longer the Victim of death: He is a Conqueror, that destroys death, the child of sin, and proclaims life, that undying life which He has purchased for us. The humiliation of His swathing-bands, the sufferings of His Agony and Cross, these are passed; all is now glory,- glory for Himself, and glory also for us. On the day of Easter, God regains, by the Resurrection of the Man-God, His creation such as He made it at the beginning; the only vestige now left of death, is that likeness to sin which the Lamb of God deigned to take upon Himself. Neither is it Jesus alone that returns to eternal life; the whole human race also has risen to immortality together with our Jesus. 'By a man came death,' says the Apostle; 'and by a Man the Resurrection of the dead: and as in Adam all die, so also in Christ all shall be made alive.''1

THE PREPARATION FOR EASTER.

The anniversary of this Resurrection is, therefore, the great Day, the day of joy, the day by excellence; the day to which the whole year looks forward in expectation, and on which its whole economy is formed. But as it is the holiest of days,- since it opens to us the gate of Heaven, into which we shall enter because we have risen together with Christ,- the Church would have us come to it well prepared by bodily mortification and by compunction of heart. It was for this that she instituted the Fast of Lent, and that she bade us, during Septuagesima*, look forward to the joy of her Easter, and be filled with sentiments suit able to the approach of so grand a solemnity. We obeyed; we have gone through the period of our preparation; and now the Easter sun has risen upon us!

SANCTITY OF SUNDAY.

But it was not enough to solemnize the great Day when Jesus, our Light, rose from the darkness of the tomb: there was another anniversary which claimed our grateful celebration. The Incarnate Word rose on the first day of the week,- that same day, where on, four thousand years before, He, the Uncreated Word of the Father, had begun the work of the Creation, by calling forth light, and separating it from darkness. The first day was thus ennobled by the creation of light. It received a second consecration by the Resurrection of Jesus; and from that time forward Sunday, and not Saturday, was to be the Lord's Day. Yes, our Resurrection in Jesus which took place on the Sunday, gave this first day a preeminence above the others of the week: the divine precept of the Sabbath was abrogated together with the other ordinances of the Mosaic Law, and the Apostles instructed the faithful to keep holy the first day of the week, which God had dignified with that twofold glory, the creation and the regeneration of the world.

1 I Cor., XV, 21, 22.

THE MYSTERY OF PASCHAL TIME

Of all the Seasons of the Liturgical Year, Easter-tide is by far the richest in mystery. We might even say that Easter is the summit of the Mystery of the sacred Liturgy. The Christian who is happy enough to enter, with his whole mind and heart, into the knowledge and the love of the Paschal Mystery, has reached the very centre of the supernatural life. Hence it is, that the Church uses every effort in order to effect this: what she has hitherto done, was all intended as a preparation for Easter. The holy longings of Advent, the sweet joys of Christmas, the severe truths of Septuagesima, the contrition and penance of Lent, the heart-rending sight of the Passion,- all were given us as preliminaries, as paths, to the sublime and glorious Pasch, which is now ours.

And that we might be convinced of the supreme importance of this Solemnity, God willed that the Christian Easter and Pentecost should be prepared by those of the Jewish Law:- a thousand five hundred years of typical beauty prefigured the reality: and that reality is ours!

During these days, then, we have brought before us the two great manifestations of God’s goodness towards mankind :—the Pasch of Israel, and the Christian Pasch; the Pentecost of Sinai, and the Pentecost of the Church. We shall have occasion to show how the ancient figures were fulfilled in the realities of the new Easter and Pentecost, and how the twilight of the Mosaic Law made way for the full lay of the Gospel; but we cannot resist the feeling of holy reverence, at the bare thought that the Solemnities we have now to celebrate are more than three thousand years old, and that they are to be renewed every year from this till the voice of the Angel shall be heard proclaiming: “Time shall be no more !” (Apoc., X, 6) The gates of eternity will then be thrown open."


Dom Guéranger
The Liturgical Year - Vol. III Paschal Time

Chapter I, History of the Paschal Time--- Chapter II, The Mystery of Paschal Time

Translated from the French by Dom Laurence Shepherd O.S.B

Jubilee year 2000
Limited edition

2000, Loreto Publications, Fitzwilliam, NH.

From: www.theliturgicalyear.org

*Septuagesima is the ninth Sunday before Easter, the third before Lent known among the Greeks as "Sunday of the Prodigal" from the Gospel, Luke 15, which they read on this day, called also Dominica Circumdederunt by the Latins, from the first word of the Introit of the Mass... Septuagesima is today inaugurated in the Roman Martyrology by the words: "Septuagesima Sunday, on which the canticle of the Lord, Alleluja, ceases to be said". On the Saturday preceding, the Roman Breviary notes that after the "Benedicamus" of Vespers two Alleluias are to be added, that thenceforth it is to be omitted till Easter, and in its place "Laus tibi Domine" is to be said at the beginning of the Office. - The Catholic Encyclopedia.Vol. 13. www.newadvent.org/cathen/13721…

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Dominica Resurrectionis:

INTROIT ("Entrance Chant") • Resurrexi sung by the  Gloriæ Dei Cantores Schola.



GRADUAL • Haec dies sung by the Benedictine monks of the Abbey of Notre-Dame de Fontgombault.



SEQUENCE • Victimae paschali laudes sung by Gloriæ Dei Cantores Schola.



ALLELUIA • Pascha nostrum sung by the monks of Triors.



OFFERTORY • Terra Tremuit sung by the Abbey of Notre-Dame de Fontgombault.



COMMUNION • Pascha nostrum immolátus est Christus, allelúja: itaque epulémur sung by the monks of Triors.



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The Holy Rosary in Latin:


Litaniae Sanctorum:

  • Listening to: Pascha Nostrum
  • Reading: Sobre la Pascua de Resurrección
  • Watching: Videos de cantos
Epifanía.
La manifestación del Señor


El Evangelio de San Mateo (2,1-12) relata la historia de los magos. 

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12

1. Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén,
2. diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»
3. En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén.
4. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo.
5. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta:
6. Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.»
7. Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella.
8. Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.»
9. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.
10. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
11. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.
12. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

Epifanía

Epifanía significa "manifestación". Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos:

• Su Epifanía ante los Magos de Oriente: Manifestación a los paganos.

• Su Epifanía del Bautismo del Señor: Manifestación a los judíos por medio de San Juan Bautista.

• Su Epifanía de las Bodas de Caná: Manifestación a Sus discípulos y comienzo de Su vida pública por intercesión de su Madre María.

Los Magos

La Epifanía que mas celebramos en el occidente es la de los Magos, la manifestación a los paganos. Esta debe ser causa particular de alegría y agradecimiento para nuestros pueblos, convertidos del paganismo.

Dios llama a todos los pueblos, de todas las razas, culturas y religiones. Pero la llamada requiere respuesta. Hay que salir de donde estamos e ir al Señor hasta encontrarlo en los brazos de María.

"Reyes Magos"

En aquella época, los persas llamaban "magos" al sacerdote. Mas tarde la tradición les llamó "reyes", por alusión al salmo 72,10-11 : "Los reyes de occidente y de las islas le pagarán tributo. Los reyes de Arabia y de Etiopía le ofrecerán regalos. Ante él se postrarán todos los reyes y le servirán todas las naciones"

De oriente:

El oriente, para los judíos, era Arabia, Persia o Caldea.

Sus nombres y regalos:

Sus nombres no aparecen en la Biblia, solo sabemos que vienen de oriente. Pero la tradición les ha dado nombres:

Melchor, tradicionalmente un anciano blanco con barbas, trae como regalo oro que representa la realeza de Cristo.

Gaspar, joven, de piel morena, trae incienso, representando la divinidad de Cristo.

Baltasar, de raza negra, ofrece al Niño Dios mirra (sustancia que se utiliza para embalsamar cadáveres) representando Su humanidad, el sufrimiento y la muerte del Señor.

Las tradiciones populares han ido añadiendo detalles sobre lo que en verdad se conoce. Por ejemplo, se dice que los reyes eran, uno rubio, uno moreno, otro *****.

Muy posible los magos conocían algunas profecías mesiánicas de los judíos porque estos residían en todos los países, por eso llegaron a Jerusalén y acuden al palacio de Herodes preguntando por el rey de los judíos, cuya estrella habían visto.

Los Padres de la Iglesia reconocían en la adoración del Niño por los Reyes Magos, la aceptación de la divinidad de Jesucristo por parte de los pueblos paganos. Los magos no eran parte del pueblo de Israel, pero supieron utilizar sus conocimientos (astronomía) para descubrir al Salvador. Se cumplió primero en ellos la profecía de que por medio de Israel, Dios se manifestaría a todos los hombres. Jesús vino para salvar a todos, no solo los judíos.

Herodes descubre en el anuncio del nacimiento de un rey una amenaza para sus intereses. Utiliza la mentira con intenciones criminales. No se sentía seguro en su trono porque los judíos lo odiaban. Era hijo del idumeo Antipatro, quien ayudó a los romanos a conquistar a Palestina. Su título de rey se lo debía a los romanos y los judíos no aceptaban que un extranjero fuese su rey. Herodes se había casado con una princesa judía pero la mandó a asesinar junto con los hijos que tuvo con ella.

Los sumos sacerdotes y los maestros de la ley, por su parte, supieron informar a los Reyes Magos sobre donde debía nacer el Mesías según las profecías (Miqueas 5,2): en Belén de Judá; sin embargo ellos mismos no fueron a adorarlo.

Los magos buscaban a Dios en las estrellas, pero estas les guiaron para encontrarlo en la tierra, en la humildad, junto con María, Su Madre.

Tomado de: www.corazones.org/diccionario/…

También nosotros venimos a adorarte, oh Cristo, en esta regia Epifanía que nos reúne hoy a tus pies a todas las naciones. Nosotros seguimos la huella de los Magos; porque hemos visto también la estrella y hemos acudido. ¡Gloria a Ti, Rey Nuestro!, a Ti que dices en el cántico de David: "He sido entronizado rey sobre Sión, sobre el monte Santo, para anunciar la ley del Señor. El Señor me dijo que me daría los pueblos por herencia, y un imperio hasta los confines de la tierra. Comprended, pues, ahora ¡oh reyes! ¡Enteraos los que gobernáis el mundo"! (salmo II)

Pronto dirás, oh Emmanuel por tu propia boca: "Todo poder me ha sido dado en el Cielo y en la Tierra". Hoy vemos despuntar la aurora de este día maravilloso; tus conquistas comienzan hoy; ¡Oh rey de los siglos! Desde el Oriente llamas a las primicias de la gentilidad que tenías abandonada, y en adelante va a formar parte de tu herencia. Durante muchos siglos la raza de Abrahán fue tu predilecta; en adelante lo seremos nosotros los gentiles; Israel fue sólo un pueblo, y nosotros en cambio somos numerosos como la arena del mar y cómo las estrellas del cielo. Israel vivió bajo la ley del temor; la ley del amor fue reservada para nosotros.

Dom Guéranger, El Año Litúrgico.


EPIFANIA DEL SEÑOR

NOMBRE DE LA FIESTA. — La fiesta de Epifanía es continuación del misterio de Navidad; pero se presenta en el ciclo litúrgico con una grandeza. Su nombre, que significa Manifestación, indica bien claramente que su objeto es honrar la aparición de un Dios en medio de los hombres. 

Efectivamente, durante muchos siglos se dedicó este día a la celebración del Nacimiento del Salvador; y cuando los decretos de la Santa Sede obligaron a todas las Iglesias a celebrar en lo sucesivo con Roma, el misterio de Navidad el día 25 de diciembre, el 6 de enero no quedó del todo privado de su antigua gloria. Conservó el nombre de Epifanía con el glorioso recuerdo del Bautismo de Jesucristo, cuyo aniversario fija una tradición en este día. 

La Iglesia griega da a esta fiesta el misterioso y venerable nombre de Teofanía, nombre célebre en la antigüedad para significar una Aparición divina. Se halla este vocablo en Eusebio, en San Gregorio de Nacianzo, en San Isidoro de Pelusa; es el nombre propio de esta fiesta en los libros litúrgicos de la Iglesia griega.

Los Orientales la llaman aún las Santas Luces, a causa del Bautismo que se administraba antiguamente en este día, en memoria del Bautismo de Jesucristo en el Jordán. Es sabido que los Padres llamaban al Bautismo, Iluminación y a los que lo recibían, iluminados.

Nosotros la llamamos familiarmente, Fiesta de Reyes, en recuerdo de los Magos, cuya llegada a Belén se conmemora de un modo particular en este día. 

La Epifanía participa con las fiestas de Navidad, Pascua, la Ascensión y Pentecostés del honor de ser calificada de día santísimo, en el canon de la Misa; se la considera como una de las fiestas cardinales, es decir, una de las fiestas sobre las que descansa la economía del Año litúrgico. De ella toma su nombre una serie de seis Domingos, lo mismo que otras toman el título de Domingos de Pascua o Domingos de Pentecostés.

A consecuencia del Concordato hecho en 1801 entre Pío VII y el Gobierno francés, el legado Caprara, llegó a una reducción de fiestas, y la piedad de los fieles vió con gran pena suprimidas muchas de ellas. Fueron numerosas las que, sin ser suprimidas, se trasladaron al Domingo si-guiente. Epifanía fué una de ellas, de manera que cuando el 6 de enero no cae en Domingo, nuestras Iglesias (el autor habla de Francia) aplazan hasta el próximo domingo el esplendor de un día tan celebrado en todo el mundo católico. Esperemos que luzcan días mejores para nuestra Iglesia, y que un futuro más afortunado nos devuelva el gozo de que nos privó durante un tiempo la prudente condescendencia de la Santa Sede. 

Es, pues, un gran día la fiesta de la Epifanía del Señor; la alegría causada por la Natividad del Niño Dios, debe seguir aumentando en esta fiesta. En efecto, los nuevos destellos de Navidad nos muestran con un nuevo esplendor; la gloria del Verbo Encarnado; y sin hacernos perder de vista los inefables encantos del divino Niño, manifiestan en todo el brillo de su divinidad, al Salvador que amorosamente se nos ha mostrado. Los pastores no son los únicos llamados por los Ángeles a reconocer al VERBO HECHO CARNE; también el género humano, y la naturaleza entera son invitados por la misma voz de Dios a adorarle y escucharle.

Dom Prosper Gueranguer
El Año Litúrgico 
Adviento - Adviento y Navidad

Primera Edición Española, traducida y adaptada para los países Hispano-Americanos por los monjes de Santo Domingo de Silos.

1954, Editorial Aldecoa, Burgos.




Bendición de las Casas

Entre las distintas tradiciones de la piedad popular para la fiestas de navidades está la bendición de la tiza en el día de la Epifanía. El Directorio sobre la piedad popular recoge esta costumbre atestiguada en el Rituale Romanum y el Bendicionale anterior a la reforma litúrgica 1 . Se trata de una bendición de las casas, sobre cuyas puertas se traza la cruz del Señor, el número del año comenzado, las letras iniciales (acróstico) de los nombres tradicionales de los santos Magos (C+M+B), Gaspar (Caspar2) , Melchior y Baltassar que también son las iniciales de la formula de bendición: "Christus mansionem benedicat" ,y el final del año actual. Tal inscripción se realiza con una tiza bendecida. Estos gestos, son realizados en familia: padres y niños expresando no sólo la bendición de Cristo por intercesión de los santos Magos sino también la dimensión social y caritativa del mensaje cristiano puesto que es una ocasión para recoger ofrendas que se dedican a fines misioneros y de caridad.

El día de la Epifanía El verbo eterno se hace tiempo. Por eso, se marca en la puerta el año, expresando que Cristo, se manifiesta (epifanía) como Señor de la historia y del tiempo. El Directorio sobre la piedad popular dice: " El Año litúrgico es la estructura temporal en la que la Iglesia celebra todo el misterio de Cristo: desde la Encarnación y la Navidad hasta la Ascensión , al día de Pentecostés, y a la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor". Es precisamente en el día de Pentecostés donde la inscripción se borra de la puerta de la casa . La presencia del Espíritu, que nos hace decir con la Iglesia "Ven Señor Jesús", nos abre a la espera del Señor del tiempo, que viene a cubrir de eternidad a la creación.

Ejemplo:

20+C+M+B+17

Leer más en: es.scribd.com/doc/57585698/Ben…

Ritual de Bendición de la tiza en el día de la Epifanía.

Lo pueden encontrar en el siguiente enlace, dirigiéndose a la parte que lleva tal nombre. Además de distinguirse por las rúbricas en rojo.

es.scribd.com/doc/57585698/Ben…

También pueden leer y descargar este PDF:

es.scribd.com/doc/57585698/Ben…

En el mismo sitio (LexOrandi.es), encontrarán más recursos Litúrgicos e información.

1El motu propio Motu Proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto XVI, nos está abriendo a una riqueza de símbolos y tradiciones litúrgicas, que podían caer en el olvido. Estas tradiciones nos pueden ayudar para la evangelización de las comunidades cristianas, que sacan del baúl de la revelación lo viejo y lo nuevo para anunciar a Cristo al hombre de hoy.

2 Entre los etruscos se usaba indistintamente para representar los fonemas /c/ y /g/. Esta ausencia se prolongó en los primeros alfabetos latinos tal como se descubre del cipo del foro romano ( Lapis niger Romuli ). En el siglo III a.C., el liberto Espurio Carvilio —quien fuera esclavo del cónsul Espurio Carvilio Ruga—, decidió agregar un pequeño rasgo a la C para producir una letra nueva, y representar así el fonema velar oclusivo sonoro como distinto del velar oclusivo sordo.


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EPIPHANY

From the Holy Gospel according to Saint Matthew:

The offerings of the wise men: the flight into Egypt: the massacre of the Innocents.

[1] When Jesus therefore was born in Bethlehem of Juda, in the days of king Herod, behold, there came wise men from the east to Jerusalem. [2] Saying, Where is he that is born king of the Jews? For we have seen his star in the east, and are come to adore him. [3] And king Herod hearing this, was troubled, and all Jerusalem with him. [4] And assembling together all the chief priests and the scribes of the people, he inquired of them where Christ should be born. [5] But they said to him: In Bethlehem of Juda. For so it is written by the prophet:

[6] And thou Bethlehem the land of Juda art not the least among the princes of Juda: for out of thee shall come forth the captain that shall rule my people Israel. [7] Then Herod, privately calling the wise men, learned diligently of them the time of the star which appeared to them; [8] And sending them into Bethlehem, said: Go and diligently inquire after the child, and when you have found him, bring me word again, that I also may come to adore him. [9] Who having heard the king, went their way; and behold the star which they had seen in the east, went before them, until it came and stood over where the child was. [10] And seeing the star they rejoiced with exceeding great joy.
[11]
And entering into the house, they found the child with Mary his mother, and falling down they adored him; and opening their treasures, they offered him gifts; gold, frankincense, and myrrh. [12] And having received an answer in sleep that they should not return to Herod, they went back another way into their country.

CHRISTMASTIME


For most, Christmas is over by December 26 and life has resumed its normal activities. The Church, on the other hand, observes an Octave of Christmas until January 1 (after the Jewish practice of an 8 day celebration) and an extended Christmastime until January 6, the Feast of the Epiphany. (It is now celebrated on the Sunday between January 2 and January 8.) The popular Christmas song, "The Twelve Days of Christmas," is rooted in the festive celebration of Christmastime and a celebration of the Catholic faith, from a time in England and Ireland when Catholics had to disguise their Catholic beliefs.

During Christmastime, there are feasts of three martyrs: St. Stephen on December 26, who represents those who went to their death willingly; St. John the Evangelist on December 27 who represents those who were willing to die but were not put to death, and the Holy Innocents on December 28, representing those who were put to death without their choice, recalling the events surrounding the Birth of Christ.

On the Sunday between Christmas and January 1, the Church celebrates the Holy Family. This feast is especially important today as many families today face struggles and challenges in living their Faith. 

Epiphany


Epiphany is normally celebrated on January 6, although it can be celebrated on the Sunday between January 2 and 8, as is done in the United States and many other countries. It may also combine the celebration of all three epiphanies ("showing forths") of Christ – His epiphany to the Magi at His birth, His epiphany to St. John at His baptism in the Jordan and His epiphany to the disciples and the opening of His public ministry by the miracle of Cana. 

However, its primary significance is the closing of the Christmas season with the celebration of the visit of the Magi to the manger (Matthew 2:1-12). The Messiah is thus shown to have come to all people, not just the Jews. The three kings represent the three major races:

Melchior, an old white man with a long white beard, bearing the gift of gold for Christ's royalty; 

Caspar, young and of darker hue, carrying incenses for Christ's divinity; and 

Balthasar, a black man, offering myrrh for Christ's suffering and death. 

The names of the wise men are not given in the Bible, but were supplied by later story tellers to enrich the meaning and celebration of the Epiphany.


THE EPIPHANY OF OUR LORD


The Feast of the Epiphany is the continuation of the mystery of Christmas; but it appears on the Calendar of the Church with its own special character. Its very name, which signifies Manifestation, implies that it celebrates the apparition of God to his creatures.

For several centuries, the Nativity of our Lord was kept on this day; and when, in the year 376, the decree of the Holy See obliged all Churches to keep the Nativity on the 25th December, as Rome did - the Sixth of January was not robbed of all its ancient glory. It was still to be called the Epiphany, and the Baptism of our Lord Jesus Christ was also commemorated on this same Feast, which Tradition had marked as the day on which that Baptism took place.

The Greek Church gives this Feast the venerable and mysterious name of Theophania, which is of such frequent recurrence in the early Fathers, as signifying a divine Apparition. We find this name applied to this Feast by Eusebius, St. Gregory Nazianzum, and St. Isidore of Pelusium. In the liturgical books of the Melchite Church the Feast goes under no other name.

The Orientals call this solemnity also the holy on account of its being the day on which Baptism was administered, (for, as we have just mentioned, our Lord was baptised on this same day.) Baptism is called by the holy Fathers Illumination, and they who received it Illuminated.

Lastly, this Feast is called, in many countries, King’s Feast: it is, of course, an allusion to the Magi, whose journey to Bethlehem is so continually mentioned in today’s Office.

The Epiphany shares with the Feasts of Christmas, Easter, Ascension, and Pentecost, the honour of being called, in the Canon of the Mass, a Day most holy. It is also one of the cardinal Feasts, that is, one of those on which the arrangement of the Christian Year is based; for, as we have Sundays after Easter, and Sundays after Pentecost, so also we count six Sundays after the Epiphany.

The Epiphany is indeed great Feast, and the joy caused us by the Birth of our Jesus must be renewed on it, for, as though it were a second Christmas Day, it shows us our Incarnate God in a new light. It leaves us all the sweetness of the dear Babe of Bethlehem, who hath appeared to us already in love; but to this it adds its own grand manifestation of the divinity of our Jesus. At Christmas, it was a few Shepherds that were invited by the Angels to go and recognise THE WORD MADE FLESH; but now, at the Epiphany, the voice of God himself calls the whole world to adore this Jesus, and hear him.

From:

The Liturgical Year
Abbot Prosper Gueranger O.S.B.

Advent

Translated from the French by Dom Laurence Shepherd O.S.B 

Jubilee year 2000
Limited edition

2000, Loreto Publications, Fitzwilliam, NH.

From: www.theliturgicalyear.org


Blessing of Homes

A tradition associated with Epiphany is the blessing of homes with holy water and incense. Using blessed chalk, a parent or priest can mark the inside of the main door of the house with the initials of the Magi and a code of the current year connected with crosses: 20+C+M+B+17. 

From: www.ewtn.com/devotionals/adven…

The letters have two meanings. They are the initials of the traditional names of the Three Magi: Caspar, Melchior and Balthasar. They also abbreviate the Latin words Christus mansionem benedicat. May Christ bless the house." The letters recall the day on which the inscription is made, as well as the purpose of blessing.

The crosses represent the protection of the Precious Blood of Christ, Whose Sacred Name we invoke, and also the holiness of the Three Magi sanctified by their adoration of the Infant Christ.

The inscription is made above the front door, so that all who enter and depart this year may enjoy God's blessing. The month of January still bears the name of the Roman god Janus, the doorkeeper of heaven and protector of the beginning and end of things. This blessing "christens" the ancient Roman observance of the first month. The inscription is made of chalk, a product of clay, which recalls the human nature taken by the Adorable and Eternal Word of God in the womb of the Virgin Mary, by the power of the Holy Spirit.

From: vultus.stblogs.org/2013/01/epi…

Blessings of chalk and homes (on Epiphany)


Scroll to numerals 7 and 8 (BLESSING OF CHALK, and BLESSING OF HOMES)

Here: www.sanctamissa.org/en/resourc…

In the same site (SanctaMissa.org/en) you can find more Liturgical resources and information.


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Epiphany


INTROIT ("Entrance Chant") • Ecce Advenit sung by the Edmundite Novices.



GRADUAL • Benedictus Dominus sung by the Benedictine Monks of Saint-Benoît-du-Lac.



ALLELUIA • Vidimus Stellam sung by the Schola des Moines de Montserrat.



OFFERTORY • Reges Tharsis sung by the Schola des Moines de Montserrat.



COMMUNION • Vidimus Stellam sung by the Schola des Moines de Montserrat..




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English Propers

INTROIT • Ecce Advenit frome Corpus Christi Watershed.



OFFERTORY • Reges Tharsis from Corpus Christi Watershed.



COMMUNION • Vidimus Stellam from Corpus Christi Watershed.




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The Holy Rosary in Latin:



Litaniae Sanctorum:

  • Listening to: Vidimus Stellam
  • Reading: Sobre la Epifanía
  • Watching: Videos de cantos
¡Feliz Año Nuevo!

¡Dios los bendiga a ustedes, sus familiares, y amigos!

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Santa María, Madre de Dios.

Solemnidad, 1 de Enero.

(En el Calendario Litúrgico Tradicional, la Circuncisión del Señor)

La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de "María Madre de Dios". Ya en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: "María, Madre de Dios".

Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades no le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener.

Pero, ¿es que Dios ha tenido principio? No. Dios nunca tuvo principio, y la Virgen no formó a Dios. Pero Ella es Madre de uno que es Dios, y por eso es Madre de Dios.

Y qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: "La Madre de Dios es también madre mía". Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: "He ahí a tu madre", ¿será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima?

Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.

Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: "La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios". Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

El título "Madre de Dios" es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos y cualidades y privilegios que Ella tiene.

Los santos muy antiguos dicen que en Oriente y Occidente, el nombre más generalizado con el que los cristianos llamaban a la Virgen era el de "María, Madre de Dios".

Benedicto XVI, 2008

"El título de Madre de Dios, tan profundamente vinculado a las festividades navideñas, es, por consiguiente, el apelativo fundamental con que la comunidad de los creyentes honra, podríamos decir, desde siempre a la Virgen santísima. Expresa muy bien la misión de María en la historia de la salvación. Todos los demás títulos atribuidos a la Virgen se fundamentan en su vocación de Madre del Redentor, la criatura humana elegida por Dios para realizar el plan de la salvación, centrado en el gran misterio de la encarnación del Verbo divino.

Y todos sabemos que estos privilegios no fueron concedidos a María para alejarla de nosotros, sino, al contrario, para que estuviera más cerca. En efecto, al estar totalmente con Dios, esta Mujer se encuentra muy cerca de nosotros y nos ayuda como madre y como hermana. También el puesto único e irrepetible que María ocupa en la comunidad de los creyentes deriva de esta vocación suya fundamental a ser la Madre del Redentor. Precisamente en cuanto tal, María es también la Madre del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia. Así pues, justamente, durante el concilio Vaticano II, el 21 de noviembre de 1964, Pablo VI atribuyó solemnemente a María el título de "Madre de la Iglesia".

Precisamente por ser Madre de la Iglesia, la Virgen es también Madre de cada uno de nosotros, que somos miembros del Cuerpo místico de Cristo. Desde la cruz Jesús encomendó a su Madre a cada uno de sus discípulos y, al mismo tiempo, encomendó a cada uno de sus discípulos al amor de su Madre. El evangelista san Juan concluye el breve y sugestivo relato con las palabras: "Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa" (Jn 19, 27). Así es la traducción española del texto griego: εiς tά íδια; la acogió en su propia realidad, en su propio ser. Así forma parte de su vida y las dos vidas se compenetran. Este aceptarla en la propia vida (εiς tά íδια) es el testamento del Señor. Por tanto, en el momento supremo del cumplimiento de la misión mesiánica, Jesús deja a cada uno de sus discípulos, como herencia preciosa, a su misma Madre, la Virgen María. - Benedicto XVI, 2008

Tomado de:

www.corazones.org/maria/ensena…

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Las siguientes oraciones y acciones, entro otras, tienen indulgencia plenaria, si se cumplen las condiciones requeridas:

- "A tí, oh Dios, te alabamos..." (Te Deum): 1 de enero y en la Solemnidad de Pentecostés.

- "Adorad postrados..." (Tantum ergo): Jueves Santo después de la Misa en Coena Domini y en la acción litúrgica del Corpus Christi.

- "Jesús dulcísimo..." (Acto de reparación): rezado públicamente el día del Sagrado Corazón.

- "Miradme, oh mi amado y buen Jesús...": Los viernes de Cuaresma.

- "Ven Espíritu Creador..." (Veni Creator): rezado públicamente el 1 de enero y en la solemnidad de Pentecostés.

Condiciones para la indulgencia plenaria

Para ganar una indulgencia plenaria, además de querer evitar cualquier pecado mortal o venial, hace falta rezar o hacer la obra que incorpora la indulgencia cumpliendo tres condiciones:

Confesión sacramental

Comunión Eucarística

Oración por las intenciones del Papa.

Con una sola confesión sacramental puede ganarse varias indulgencias plenarias; en cambio con una solo comunión eucarística y una sola oración por las intenciones del Papa sólo se gana una indulgencia plenaria. Las tres condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de rezar o hacer la obra que incorpora la indulgencia, pero es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Papa se realicen el mismo día.

La condición de orar por las intenciones del Papa se cumple si se reza a su intención un solo Padrenuestro y un Avemaría; pero se concede a cada fiel la facultad de orar con cualquier fórmula, según su piedad y devoción.

La indulgencia plenaria únicamente puede ganarse una vez al día, pero el fiel cristiano puede alcanzar indulgencia plenaria in artículo mortis, aunque el mismo día haya ganado otra indulgencia plenaria.

La indulgencia parcial puede ganarse varias veces al día, a no ser que expresamente se establezca lo contrario.

La obra indicada para obtener la indulgencia plenaria aneja a una iglesia y oratorio consiste en la visita piadosa de este lugar, rezando el Padrenuestro y el Credo, a no ser que en algún caso especial se establezcan otras condiciones.

Tomado de: Catholic.net

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Happy New Year!

God bless you, your family and friends!

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Solemnity of the Mother of God.

The solemnity of the Mother of God, which now coincides with the octave-day of Christmas and the beginning of the new year, was probably assigned this day because of the influence of the Byzantine Church, which celebrates the synapsis of the most holy Theotokos on December 26. This is in accordance with the Eastern practice of honoring secondary persons on the day after the feast of the principal personage (in this case, the birth of Christ). The Coptic Church celebrates this feast on January 16, but in the West, as early as the fifth century, the feast was celebrated on the Sunday before Christmas, although in France it was celebrated on January 18 and in Spain on December 18. Even before Pope Sergius introduced four Marian feasts in the seventh century (the Birth of Mary, the Annunciation, the Purification and the Assumption), the octave day of Christmas was celebrated in Rome in honor of the Maternity of Mary. Later, in the thirteenth and fourteenth centuries, the feast of the Circumcision was added, although it had been introduced into Spain and France at the end of the sixth century and was later included in the Missal of Pope St. Pius V.

From: EWTN

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Plenary Indulgence reminders:

Te Deum on Dec. 31
Veni Creator on Jan. 1

26
§ 1. A plenary indulgence is granted to the Christian faithful who, in a church or in an oratory, are present [take part] in a recitation or solemn chant of: ...
1° the hymn Veni Creator ... on the first day of the year, imploring divine assistance for the whole of the coming year...
2° the Te Deum hymn, on the last day of the year, in thanksgiving to God for the favors received in the course of the entire year.
(Reference: Enchiridion Indulgentiarum, 4th edition, al. concessiones.)

From: Rorate Caeli.

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Veni Creator Spiritus:



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The Holy Rosary in Latin:



Litaniae Sanctorum:

  • Listening to: Noche de Paz
  • Reading: Navidad - Dom Prosper Gueranger.
  • Watching: Videos de cantos
¡Feliz Navidad!

¡Dios los Bendiga, a sus familias y demás seres queridos!

24 DE DICIEMBRE

Consideremos a la Santísima Virgen acompañada siempre por su fiel esposo José, saliendo de Jerusalén y camino de Belén. Llegan allí después de algunas horas, y, obedeciendo a la voluntad del cielo, dirígense al lugar donde conforme al edicto del Emperador, habrán de empadronarse. En el registro público toman nota de un carpintero llamado José, natural de Nazaret de Galilea; seguramente añaden también el nombre de María, su esposa, que le ha acompañado en su viaje; tal vez la califican de mujer encinta, en su mes noveno: eso es todo. Oh Verbo encarnado; a los ojos de los hombres no eres aún ni siquiera un hombre; visitas la tierra, y eres en ella ignorado; y sin embargo de ello, todo ese movimiento, toda esa agitación que lleva consigo el censo del Imperio no tienen más finalidad que la de llevar a tu Madre María a Belén, para que te dé a luz al mundo. ¡Oh inefable Misterio! ¡Qué sublimidad en esta aparente bajeza! ¡cuánto poder en esa humildad! Pero aún no se ha humillado bastante el soberano Señor. Ha recorrido las moradas de los hombres y los hombres no han querido recibirle. Y se va a buscar una cuna al establo de unos animales irracionales: allí, en espera de los cantos angélicos, de los homenajes de los Pastores y de la adoración de los Magos, encuentra al "buey que reconoce a su amo y al asno atado al pesebre de su Señor". ¡Oh Salvador de los hombres, Jesús, Emmanuel! también nosotros nos dirigimos al establo; no consentiremos que el Nacimiento de esta próxima noche se realice en la soledad y en el abandono. Ahora vas llamando a las puertas, y los hombres no quieren abrirte; por la voz del Cantar de los Cantares vas diciendo a las almas: "Ábreme, hermana mía, amiga mía, porque mi cabeza está llena de escarcha y mis cabellos impregnados del rocío de la noche." No queremos que traspases nuestra morada: te rogamos que entres; estamos vigilando a la puerta. "Ven, pues, Señor Jesús, ven."

LA VIGILIA DE NAVIDAD

Por fin, dice San Pedro Damiano en su Sermón para este día, "hénos ya llegados de la alta mar al puerto, de la promesa a la realidad, de la desesperación a la confianza, del trabajo al descanso, del destierro a la patria. Se habían venido sucediendo los mensajeros de la divina promesa, pero sólo traían consigo la renovación de esa misma promesa. Por esta razón el Salmista se había ya dejado dominar del sueño, de suerte que los últimos acentos de su lira patentizan la tardanza del Señor. Nos has rechazado, decía, nos has abandonado; y has aplazado la venida de tu Ungido. (Salmo LXXXVIII.) Después, pasando de la queja a la audacia, había exclamado con voz imperiosa: ¡Manifiéstate, pues, Tú, que te sientas sobre los Querubines! (Salmo LXXIX.) Sentado sobre el trono de tu poderío, rodeado de batallones de Angeles voladores, ¿desdeñarás posar tu mirada sobre los hijos de los hombres, víctimas, es cierto del pecado cometido por Adán, pero por Ti permitido? Acuérdate de nuestra naturaleza creada a tu semejanza; porque aunque es cierto que todo mortal es vanidad, pero no en cuanto es tu imagen. Deja, pues, las alturas y baja; inclina los cielos de tu piedad sobre los desgraciados que te suplican y no los olvides eternamente."

"Isaías a su vez, en el ímpetu de sus deseos, exclamaba: Por Sión no me callaré, y por Jerusalén no descansaré hasta que se levante en su esplendor el Justo esperado. Rasga, pues, los cielos y baja." Finalmente, todos los Profetas, cansados de tanto esperar, continuaron lanzando sus súplicas, gemidos, y hasta a veces, sus gritos de impaciencia. Ya hemos oído y repetido bastante tiempo sus palabras; es hora de que se retiren; para nosotros no hay alegría ni consuelo hasta que el Salvador, honrándonos con el beso de su boca, nos diga él mismo en persona: Habéis sido escuchados.

Mas ¿qué es lo que acabamos de oír? Santifícaos, oh hijos de Israel, y estad preparados; porque mañana descenderá el Señor. Sólo lo que queda de este día, y a penas media noche, nos separan ya de la gloriosa visita, y nos ocultan todavía al Hijo de Dios y su admirable Nacimiento. Dáos prisa, horas veloces; terminad pronto vuestra carrera, para que podamos ver cuanto antes al Hijo de Dios en la cuna, y honrar esa Natividad, que es la salvación del mundo. Yo supongo, hermanos míos, que sois verdaderos hijos de Israel, y estáis purificados de todas las impurezas de la carne y del espíritu, bien preparados para los misterios de mañana, impacientes por dar muestras de vuestra devoción. Al menos así lo puedo esperar, dado como habéis pasado los días dedicados a la preparación del Advenimiento del Hijo de Dios. Pero si, a pesar de todo, hubiesen caldo en vuestro corazón algunas gotas del vaho de la corrupción, apresuráos hoy a secarlas y cubrirlas con el blanco lienzo de la confesión. Yo os lo garantizo de la bondad del Niño que va a nacer; quien confesare contrito su pecado, merecerá que la Luz del mundo nazca en él; se desvanecerán las falaces tinieblas y le será comunicado el verdadero esplendor. Porque ¿cómo se había de negar misericordia a los desgraciados, la noche en que nace el Señor misericordioso? Abatid, pues, el orgullo de vuestras miradas, la osadía de vuestra lengua, la crueldad de vuestras manos, la sensualidad de vuestros deseos; apartad vuestros pies de la veredas tortuosas, y luego venid y ved si el Señor no rasga esta noche los cielos y desciende hasta vosotros y arroja todos vuestros pecados al fondo del mar.

Este santo día es, en efecto, un día de gracia y de esperanza, y debemos pasarlo en santa alegría. La Iglesia, haciendo caso omiso de sus costumbres habituales, quiere que, si la Vigilia de Navidad cae en domingo, el Oficio y la Misa de la Vigilia prevalezcan contra el Oficio y la Misa del cuarto domingo de Adviento; tan solemnes la parecen estas últimas horas que preceden inmediatamente al Nacimiento del Señor. En las demás fiestas, por importantes que sean, sólo comienza la solemnidad en las primeras Vísperas; hasta ellas la Iglesia guarda silencio, celebrando los Oficios divinos y la Misa según el rito cuaresmal. Hoy, por el contrario, comienza ya la gran fiesta desde el amanecer, en el Oficio de Laudes. La entonación solemne de este Oficio nos anuncia un rito doble, cantándose las antífonas antes y después de cada salmo o cántico. En la Misa, aunque se conserva el color morado, no hay que estar de rodillas como en las demás ferias de Adviento, ni tampoco hay más que una sola Colecta en vez de tres que se suelen decir en una Misa menos solemne.

Participemos del espíritu de la santa Iglesia y preparémonos con el corazón rebosante de alegría a salir al encuentro del Salvador, que viene a nosotros. Practiquemos con fidelidad el ayuno que aligerará nuestros cuerpos y facilitará nuestra marcha; pensemos ya desde la madrugada que no volveremos a acostarnos sin haber visto nacer, en una hora sagrada, al que viene a iluminar a todas las criaturas; porque es obligación de todo fiel hijo de la Iglesia Católica, celebrar con ella esta feliz noche en la que todo el mundo, a pesar del enfriamiento de la piedad, honra todavía la venida de su Salvador, como último rescoldo de la piedad antigua, que no se habría de apagar sin gran perjuicio para la tierra.

Fuente:

Dom Prosper Gueranguer
El Año Litúrgico
Adviento - Adviento y Navidad

Primera Edición Española, traducida y adaptada para los países Hispano-Americanos por los monjes de Santo Domingo de Silos.

1954, Editorial Aldecoa, Burgos.

Navidad

Navidad es la solemne fiesta instituida por la Iglesia para celebrar el nacimiento de Jesucristo, Rey de reyes y Señor de Señores.
Es la celebración del evento central de la historia: Nace Dios como hombre.  La liturgia de Navidad celebra la revelación del gran designio de Dios de haber enviado a su Hijo entre nosotros. "Puer natus est nobis..."  (Nos ha nacido un niño, nos han dado un Hijo...)

El Adviento nos prepara por cuatro semana en que recordamos la larga preparación para la venida del Señor.  

Etimología de "Navidad": El nombre viene de natalis (día natal), y así se le llamaba en el siglo II en la Iglesia latina. Hasta el siglo IV, en que el Papa Julio I la fijó uniformemente en el 25 de diciembre, la fiesta de Navidad tuvo dos fechas: el 25 de diciembre en Occidente y el 6 de enero en Oriente.

Navidad es un día de gozo y motivo de manifestaciones de alegría popular. Las hermosas costumbres de los belenes o pesebres, de cantar villancicos, etc. nos ayudan a celebrar de corazón la Navidad.

El Evangelio del día resume la enseñanza de Navidad:

1- El Hijo es eterno, "engendrado del Padre desde todos los tiempos";  "en el principio, el Verbo estaba en Dios".

2- El Hijo de Dios, la Segunda Personas de la Trinidad asumió la naturaleza humana y nació hace unos 2000 años de Santa María Virgen. "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros".  Ver: Encarnación.

3- Cristo vivifica la Iglesia, que es su cuerpo místico.

4- El Redentor ha venido a nosotros del seno del Padre y por la fuerza del Espíritu. Dios mismo ha venido, en la persona del Salvador.

25 de Diciembre: Origen de la fecha

Desde el 221 AD los cristianos en algunas regiones celebraban la Navidad el 25 de diciembre.

Se ha dicho que la fecha del 25 de diciembre fue tomada de la fiesta pagana del sol. Según esta teoría, la Iglesia escogió ese día para suplantar la fiesta pagana en que se celebraba al sol, conocida como "dies natalis Solis invicti". Es cierto que, según el calendario juliano, utilizado en el imperio romano a partir del 45 AD, el 25 de diciembre marca el día del solsticio de invierno (cuando comienza a alargarse la luz del día y reducirse la oscuridad). Sin embargo en ese día no se celebraba ninguna fiesta pagana hasta el 274 AD con el emperador Aurelio, es decir, más de cincuenta años después de que los cristianos celebrasen en ese día la Navidad. El culto al sol tenía poca importancia en Roma antes del 274 AD y no se celebraba el 25 de diciembre sino en agosto hasta ese año. De manera que parece ser que fue el emperador pagano Aurelio, conocido por su hostilidad al cristianismo, el que quiso suplantar la fiesta cristiana trasladando a ese día la fiesta pagana del sol.

Es cierto que la celebración de la Navidad en la ciudad de Roma esta comprobada solo a partir del 336 AD. Pero aun en el caso en que la Iglesia hubiese querido remplazar la fiesta pagana, lo cierto es que la Navidad es una fiesta radicalmente distinta a las paganas y los cristianos no las confundían. El verdadero Sol que nace de lo alto no es el astro sino Jesucristo. El es "la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo".  San Cipriano decía: "Él es el verdadero Sol" y San Agustín: "Él es el nuevo Sol".  

Calculando la Navidad:

No fueron los cristianos quienes asumieron una fiesta pagana, sino al revés. Recuperamos un artículo muy útil en estas fechas.

Muchos cristianos creen que el cristianismo celebra el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre porque los padres de la Iglesia se apropiaron de la fecha de un festival pagano. Casi nadie da importancia a este hecho, excepto algunos grupos marginales, que parecen interpretar que ello convierte a la Navidad en un festival pagano.

Sin embargo, resulta interesante saber que la opción del 25 de diciembre es el resultado de los intentos realizados por los primeros cristianos para averiguar la fecha de nacimiento de Jesús, basándose en cálculos de calendario que nada tenían que ver con los festivales paganos.

Fue más bien al contrario, ya que el festival pagano del "Nacimiento del Sol Invicto", instituido por el emperador romano Aurelio el 25 de diciembre de 274, fue casi con toda certeza un intento de crear la alternativa pagana a una fecha que ya gozaba de cierta importancia para los cristianos romanos. Así pues, "los orígenes paganos de la Navidad" son un mito sin fundamento histórico.

(...)

Así pues, parece que el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no está en absoluto en deuda con las influencias paganas en las prácticas de la Iglesia durante o después del tiempo de Constantino. Es totalmente improbable que fuera la fecha exacta del nacimiento de Cristo, pero surgió estrictamente de los esfuerzos de los primeros cristianos latinos para averiguar la fecha histórica de la muerte de Cristo.

En cambio, la fiesta pagana que instituyó el emperador Aurelio en esa fecha, en el año 274, no sólo fue un esfuerzo para utilizar el solsticio de invierno con el objetivo de hacer una declaración política, sino que, casi con toda certeza, fue también un intento de dar un sentido pagano a una fecha ya importante para los cristianos romanos. A su vez, los cristianos podrían más tarde volver a adoptar la fiesta del "Nacimiento del Sol Invicto" para referirse, en memoria del nacimiento de Jesús, a la ascensión del "Sol de la Salvación" o el "Sol de la Justicia".

Tomado de:

Corazones.org www.corazones.org/biblia_y_lit… vidad/navidad.htm, www.corazones.org/biblia_y_lit…

Catholic.net es.catholic.net/op/articulos/4…

LA NAVIDAD

Navidad es la fiesta instituida para celebrar la memoria del nacimiento temporal de Jesucristo, que tiene la particularidad, entre todas las otras fiestas, de celebrar los divinos oficios en la noche precedente.

La Iglesia ha querido conservar la costumbre de celebrar de noche los oficios de Navidad para renovar con vivo reconocimiento la memoria de aquella noche, en que el divino Salvador dio principio con su nacimiento a la obra de nuestra redención.

En el Evangelio de la Misa Vespertina de la Vigilia de Navidad, la Iglesia propone a nuestra consideración la genealogía del Señor "hijo de David, hijo de Abraham", que comprende tres ciclos de 14 generaciones, desde este santo patriarca hasta el mismo Cristo; al mismo tiempo que nos recuerda el sueño de San José en que un ángel le revela el misterio de la Encarnación.

En el Evangelio de la Misa de Nochebuena, la Iglesia nos invita a meditar que la Santísima Virgen, en compañía de San José, fue de Nazaret a Belén a empadronarse, según las órdenes del emperador, y no hallando otro albergue, dio a luz a Jesucristo en un establo y le puso en un pesebre o comedero de bestias.; al mismo tiempo que nos recuerda la manifestación de una multitud del ejército celestial que se aparece a los pastores alabando a Dios. Relato que continúa en el Evangelio de la Misa de la Aurora con la visita de estos mismos pastores al divino Niño.

En la Misa del Día de Navidad, la Iglesia nos hace considerar, por medio del Prólogo del Evangelio de San Juan, cómo este Niño que vemos nacer de María Virgen en el tiempo, es desde la eternidad Hijo de Dios. En esta Misa se celebra la revelación del Salvador a todas las naciones y a todos los hombres, y la realeza universal de Jesucristo.

Al proponer a nuestra consideración los misterios de las Misas de Navidad, quiere la Iglesia que demos gracias al Redentor divino por haberse hecho hombre por nuestra salvación, que le reconozcamos, con los pastores, y le adoremos como verdadero Hijo de Dios, atendiendo a las enseñanzas que calladamente nos da con las circunstancias de su nacimiento. Con las cuales circunstancias nos enseña Jesucristo renunciar a las vanidades del mundo y a estimar la pobreza y los trabajos.

Aunque en la Solemnidad de la Natividad del Señor sólo tenemos obligación de oír una Misa; sería muy bueno oírlas todas para conformarnos mejor con las intenciones de la Iglesia.

Para aprovechar adecuadamente la Navidad, la Iglesia nos aconseja hacer estas cuatro cosas:

* prepararnos la víspera con un recogimiento mayor que de costumbre;
* procurar gran pureza por medio de una buena confesión y vivos deseos de recibir al Señor;
* asistir, si nos es posible, a los divinos oficios de la noche anterior y a las Misas, meditando el misterio que se celebra;
* emplear ese día, cuanto nos sea posible, en obras de cristiana piedad.

Basado en:

Catecismo Mayor de San Pio X
Parte Primera
De las fiestas del Señor

¿Que es la Navidad?

La Iglesia en su misión de ir por el mundo llevando la Buena Nueva ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad. Cerca de la antigua fiesta judía de las luces y buscando dar un sentido cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia aprovechó el momento para celebrar la Navidad.

En este tiempo los cristianos por medio del Adviento se preparan para recibir a Cristo,"luz del mundo" (Jn 8, 12) en sus almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo. Durante el Tiempo de Navidad al igual que en el Triduo Pascual de la semana Santa celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del Triduo Pascual en el que recordamos la pasión y muerte del Salvador, en la Navidad recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.

Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos el camino a seguir. Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.

La Iglesia en su papel de madre y maestra por medio de una serie de fiestas busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos. Por ello, es necesario que todos los feligreses vivamos con recto sentido la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad.

Por último, es necesario recordar que durante la Navidad celebramos en tres días consecutivos, 26, 27 y 28 de diciembre, tres fiestas que nos hacen presente la entrega total al Señor :

San Esteban, mártir que representa a aquellos que murieron por Cristo voluntariamente.

San Juan Evangelista, que representa aquellos que estuvieron dispuestos a morir por Cristo pero no los mataron. San Juan fue el único Apóstol que se arriesgó a estar con La Virgen al pie de la cruz.

Los Santos Inocentes que representan a aquellos que murieron por Cristo sin saberlo.

Tomado de: www.aciprensa.com/navidad/navi…


Evangelio de la Misa de Vigilia de Navidad

Continuación del santo Evangelio según San Mateo.
(I,  18-20.)

La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.

Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.

Así lo tenía planeado, cuando el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.

Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»

Evangelio de la Misa del Gallo

Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (II, 1-14.)

En aquel tiempo salió un edicto de César Augusto ordenando que se inscribiera todo el orbe. Esta primera inscripción fué hecha siendo Cirino gobernador de Siria. Y fueron todos a inscribirse, cada cual en su ciudad. Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, porque era de la casa y familia de David, para inscribirse con María, su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y sucedió que, estando ellos allí, se cumplieron  los  días de  dar a luz. Y parió a su Hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada. Y había unos pastores en la misma tierra, que guardaban y velaban las vigilias de la noche sobre su ganado. Y he aqui que el Angel del Señor vino a ellos y la claridad de Dios los cercó de resplandor, y tuvieron gran temor. Mas el Angel les dijo: No temáis porque os voy a dar una gran noticia, que será de gran gozo para todo el pueblo: es que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo, el Señor. Y ésta será la señal para vosotros: hallaréis al Niño envuelto en pañales y echado en un pesebre. Y súbitamente apareció con el Angel una gran multitud del ejército celeste, alabando a Dios y diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

En la plenitud de los tiempos vino la plenitud de la divinidad

Ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre. Gracias sean dadas a Dios, que ha hecho abundar en nosotros el consuelo en medio de esta peregrinación, de este destierro, de esta miseria.

Antes de que apareciese la humanidad de nuestro Salvador, su bondad se hallaba también oculta, aunque ésta ya existía, pues la misericordia del Señor es eterna. ¿Pero cómo, a pesar de ser tan inmensa, iba a poder ser reconocida? Estaba prometida, pero no se la alcanzaba a ver; por lo que muchos no creían en ella. Efectivamente, en distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios por los profetas. Y decía: Yo tengo designios de paz y no de aflicción. Pero ¿qué podía responder el hombre que sólo experimentaba la aflicción e ignoraba la paz? ¿Hasta cuándo vais a estar diciendo: «Paz, paz», y no hay paz? A causa de lo cual los mensajeros de paz lloraban amargamente, diciendo: Señor, ¿quién creyó nuestro anuncio? Pero ahora los hombres tendrán que creer a sus propios ojos, ya que los testimonios de Dios se han vuelto absolutamente creíbles. Pues para que ni una vista perturbada pueda dejar de verlo, puso su tienda al sol.

Pero de lo que se trata ahora no es de la promesa de la paz, sino de su envío; no de la dilatación de su entrega, sino de su realidad; no de su anuncio profético, sino de su presencia. Es como si Dios hubiera vaciado sobre la tierra un saco lleno de su misericordia; un saco que habría de desfondarse en la pasión, para que se derramara nuestro precio, oculto en él; un saco pequeño, pero lleno. Y que un niño se nos ha dado, pero en quien habita toda la plenitud de la divinidad. Ya que, cuando llegó la plenitud del tiempo, hizo también su aparición la plenitud de divinidad. Vino en carne mortal para que, al presenta así ante quienes eran carnales, en la aparición de su humanidad se reconociese su bondad. Porque, cuando se pone de manifiesto la humanidad de Dios, ya no puede mantenerse oculta su bondad. ¿De qué manera podía manifestar mejor su bondad que asumiendo mi carne? La mía, no la de Adán, es decir, no la que Adán tuvo antes del pecado.

¿Hay algo que pueda declarar más inequívocamente la misericordia de Dios que el hecho de haber aceptado nuestra miseria? ¿Qué hay más rebosante de piedad que la Palabra de Dios convertida en tan poca cosa por nosotros? Señor, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? Que deduzcan de aquí los hombres lo grande que es el cuidado que Dios tiene de ellos; que se enteren de lo que Dios piensa y siente sobre ellos. No te preguntes, tú, que eres hombre, por lo que has sufrido, sino por lo que sufrió él. Deduce de todo lo que sufrió por ti, en cuánto te tasó, y así su bondad se te hará evidente por, su humanidad. Cuanto más pequeño se hizo en su humanidad, tanto más grande se reveló en su bondad; y cuanto más se dejó envilecer por mí, tanto más querido me es ahora. Ha aparecido -dice el Apóstol- la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre. Grandes y manifiestos son, sin duda, la bondad y el amor de Dios, y gran indicio de bondad reveló quien se preocupó de añadir a la humanidad el nombre de Dios.

De los sermones de San Bernardo, abad
(Sermón 1 en la Epifanía del Señor, 1-2: PI, 133, 141-143)

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Merry Christmas!

May God Bless you, your family and your other dear ones!

DECEMBER 24.

CHRISTMAS EVE.

'At length,' says St. Peter Damian, in his Sermon for this holy Eve, 'at length we have got from the stormy sea into the tranquil port; hitherto it was the promise, now it is the prize; hitherto labour, now rest; hitherto despair, now hope; hitherto the way, now our home. The heralds of the divine promise came to us; but they gave us nothing but rich promises. Hence, our Psalmist himself grew wearied, 'and slept, and, with a seeming reproachful tone, thus sings his lamentation to God: "But thou hast rejected and despised us; thou hast deferred the coming of thy Christ." [Ps. lxxxviii.]. At another time he assumes a tone of demand, and thus prays: "O thou that sittest upon the Cherubim, show thyself!" [Ibid. lxxix.]. Seated on thy high throne, with myriads of adoring Angels around thee, look down upon the children of men, who are victims of that sin, which was committed indeed by Adam, but permitted by thy justice. Remember what my substance is [Ibid. lxxxviii.]; thou didst make it to the likeness of thine own; for though every living man is vanity, yet inasmuch as he is made to thy Image, he is not a passing vanity [Ibid. xxxviii.]. Bend thy heavens and come down, and turn the eyes of thy mercy upon us thy miserable suppliants, and forget us not unto the end!

'Isaias, also, in the vehemence of his desire, thus spoke: "For Sion's sake I will not hold my peace, and for the sake of Jerusalem I will not rest, till her Just One come forth as brightness. Oh! that thou wouldst rend the heavens, and wouldst come down!" So, too, all the Prophets, tired of the long delay of the Coming, have prayed to thee, now with supplication, now with lamentation, and now with cries of impatience. We have listened to these their prayers; we have made use of them as our own, and now, nothing can give us joy or gladness, till our Saviour come to us, and, kissing us with the kiss of his lips, say to us: "I have heard and granted your prayers."

'But, what is this that has been said to us: "Sanctify yourselves, ye children of Israel, and be ready; for on the morrow, the Lord will come down"? We are, then, but one half day and night from the grand visit, the admirable Birth of the Infant-God! Hurry on your course, ye fleeting hours, that we may the sooner see the Son of God in his crib, and pay our homage to this world-saving Birth. You, Brethren, are the Children of Israel, that are sanctified, and cleansed from every defilement of soul and body, ready, by your earnest devotion, for to-morrow's mysteries. Such, indeed, you are, if I may judge from the manner in which you have spent these sacred days of preparation for the Coming of your Saviour.

'But if, notwithstanding all your care, some drops of the stream of this life's frailties are still on your hearts, wipe them away and cover them with the snow-white robe of Confession. This I can promise you from the mercy of the divine Infant: he that shall confess his sins and be sorry for them, shall have born within him the Light of the World; the darkness that deceived him, shall be dispelled; and he shall enjoy the brightness of the true Light. For how can mercy be denied to the miserable this night, in which the merciful and compassionate Lord is so mercifully born? Therefore, drive away from you all haughty looks, and idle words, and unjust works; let your loins be girt, and your feet walk in the right paths; and then come, and accuse the Lord, if this night he rend not the heavens, and come down to you, and throw all your sins into the depths of the sea.'

This holy Eve is, indeed, a day of grace and hope, and we ought to spend it in spiritual joy. The Church, contrary to her general practice, prescribes, that if Christmas Eve fall on a Sunday, the fasting alone should be anticipated on the Saturday; but that the Office and Mass of the Vigil should take precedence of the Office and Mass of the fourth Sunday of Advent. How solemn, then, in the eyes of the Church, are these few hours which separate us from the great Feast! On all other Feasts, no matter how great they may be, the solemnity begins with first Vespers, and until then the Church restrains her joy, and celebrates the Divine Office and Sacrifice according to the Lenten rite. Christmas, on the contrary, seems to begin with the Vigil; and one would suppose that this morning's Lauds were the opening of the Feast; for the solemn intonation of this portion of the Office is that of a Double, and the Antiphons are sung before and after each Psalm or Canticle. The purple Vestments are used at the Mass, but all the genuflexions peculiar to the Advent Ferias are omitted; and only one Collect is said, instead of three, which always denote that the Mass is not that of a solemnity. Let us enter into the spirit of the Church, and prepare ourselves, in all the joy of our hearts, to meet the Saviour who is coming to us. Let us observe with strictness the fast which is prescribed; it will enable our bodies to aid the promptness of our spirit. Let us delight in the thought, that before we again lay down to rest, we shall have seen Him born, in the solemn mid-night, who comes to give light to every creature. For, surely, it is the duty of every faithful this happy Night, when, in spite of all the coldness of devotion, the whole universe keeps up its watch for the arrival of its Saviour. It is one of the last vestiges of the piety of ancient days, and God forbid it should ever be effaced!

From:

The Liturgical Year
Abbot Prosper Gueranger O.S.B.

Advent

Translated from the French by Dom Laurence Shepherd O.S.B

Jubilee year 2000
Limited edition

2000, Loreto Publications, Fitzwilliam, NH.

From: www.theliturgicalyear.org


On the Feast of the Nativity, I.

I. All share in the joy of Christmas


Our Saviour, dearly-beloved, was born today: let us be glad. For there is no proper place for sadness, when we keep the birthday of the Life, which destroys the fear of mortality and brings to us the joy of promised eternity. No one is kept from sharing in this happiness. There is for all one common measure of joy, because as our Lord the destroyer of sin and death finds none free from charge, so is He come to free us all. Let the saint exult in that he draws near to victory. Let the sinner be glad in that he is invited to pardon. Let the gentile take courage in that he is called to life. For the Son of God in the fullness of time which the inscrutable depth of the Divine counsel has determined, has taken on him the nature of man, thereby to reconcile it to its Author: in order that the inventor of death, the devil, might be conquered through that (nature) which he had conquered. And in this conflict undertaken for us, the fight was fought on great and wondrous principles of fairness; for the Almighty Lord enters the lists with His savage foe not in His own majesty but in our humility, opposing him with the same form and the same nature, which shares indeed our mortality, though it is free from all sin.

Truly foreign to this nativity is that which we read of all others, no one is clean from stain, not even the infant who has lived but one day upon earth Job 19:4 . Nothing therefore of the lust of the flesh has passed into that peerless nativity, nothing of the law of sin has entered. A royal Virgin of the stem of David is chosen, to be impregnated with the sacred seed and to conceive the Divinely-human offspring in mind first and then in body. And lest in ignorance of the heavenly counsel she should tremble at so strange a result , she learns from converse with the angel that what is to be wrought in her is of the Holy Ghost. Nor does she believe it loss of honour that she is soon to be the Mother of God. For why should she be in despair over the novelty of such conception, to whom the power of the most High has promised to effect it. Her implicit faith is confirmed also by the attestation of a precursory miracle, and Elizabeth receives unexpected fertility: in order that there might be no doubt that He who had given conception to the barren, would give it even to a virgin.

II. The mystery of the Incarnation is a fitting theme for joy both to angels and to men

Therefore the Word of God, Himself God, the Son of God who in the beginning was with God, through whom all things were made and without whom was nothing made John 1:1-3, with the purpose of delivering man from eternal death, became man: so bending Himself to take on Him our humility without decrease in His own majesty, that remaining what He was and assuming what He was not, He might unite the true form of a slave to that form in which He is equal to God the Father, and join both natures together by such a compact that the lower should not be swallowed up in its exaltation nor the higher impaired by its new associate. Without detriment therefore to the properties of either substance which then came together in one person, majesty took on humility, strength weakness, eternity mortality: and for the paying off of the debt, belonging to our condition, inviolable nature was united with possible nature, and true God and true man were combined to form one Lord, so that, as suited the needs of our case, one and the same Mediator between God and men, the Man Christ Jesus, could both die with the one and rise again with the other.

Rightly therefore did the birth of our Salvation impart no corruption to the Virgin's purity, because the bearing of the Truth was the keeping of honour. Such then beloved was the nativity which became the Power of God and the Wisdom of God even Christ, whereby He might be one with us in manhood and surpass us in Godhead. For unless He were true God, He would not bring us a remedy, unless He were true Man, He would not give us an example. Therefore the exulting angel's song when the Lord was born is this, Glory to God in the Highest, and their message, peace on earth to men of good will Luke 2:14 . For they see that the heavenly Jerusalem is being built up out of all the nations of the world: and over that indescribable work of the Divine love how ought the humbleness of men to rejoice, when the joy of the lofty angels is so great?

III. Christians then must live worthily of Christ their Head

Let us then, dearly beloved, give thanks to God the Father, through His Son, in the Holy Spirit , Who for His great mercy, wherewith He has loved us, has had pity on us: and when we were dead in sins, has quickened us together in Christ Ephesians 2:4-5, that we might be in Him a new creation and a new production. Let us put off then the old man with his deeds: and having obtained a share in the birth of Christ let us renounce the works of the flesh. Christian, acknowledge your dignity, and becoming a partner in the Divine nature, refuse to return to the old baseness by degenerate conduct. Remember the Head and the Body of which you are a member. Recollect that you were rescued from the power of darkness and brought out into God's light and kingdom. By the mystery of Baptism you were made the temple of the Holy Ghost: do not put such a denizen to flight from you by base acts, and subject yourself once more to the devil's thraldom: because your purchase money is the blood of Christ, because He shall judge you in truth Who ransomed you in mercy, who with the Father and the Holy Spirit reigns for ever and ever. Amen.

Sermon 21

Saint Leo the Great.

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Christmas, Midnight Mass:

INTROIT ("Entrance Chant") • Dominus Dixit Ad Me sung by the Monks' Choir of the Timadeuc Abbey.



GRADUAL • Tecum Principium sung by the Monks' Choir of the Timadeuc Abbey.



ALLELUIA • Dominus Dixit sung by the monks of St. Benedict's Monastery in São Paulo (Brazil)



OFFERTORY • Laetentur Caeli.



COMMUNION • In Splendoribus Sanctorum sung by the Ensemble Organum




English Propers, Midnight Mass

INTROIT • Dominus Dixit from Corpus Christi Watershed



OFFERTORY • Laetentur Caeli from Corpus Christi Watershed



COMMUNION • In Splendoribus Sanctorum from Corpus Christi Watershed.



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The Holy Rosary in Latin:



Litaniae Sanctorum:

  • Listening to: Novhe de Paz
  • Reading: Navidad - Dom Prosper Gueranger.
  • Watching: Videos de cantos
CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO 

Han llegado los tiempos mesiánicos

« Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres. El Señor está cerca. » (Antífona de Entrada, Flp 4, 4.5)  

« Estás viendo, Señor, cómo tu pueblo espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo; concédenos llegar a la Navidad - fiesta de gozo y salvación - y poder celebrarla con alegría desbordante. Por nuestro Señor. »  (Oración Colecta)  

Tomado de: EWTN

(Este domingo se suprime cuando cae en fecha 24 de Diciembre, celebrándose en este caso la Vigilia de Navidad, puesta a continuación.) 

Hénos ya en la Semana que precede inmediatamente al Nacimiento del Mesías: dentro de siete días lo más tarde le tendremos entre nosotros; tal vez, este Advenimiento tan deseado ocurra dentro de seis, de tres días, o mañana mismo según la extensión del Adviento que varía cada año. La Iglesia cuenta ya las horas de espera; día y noche está vigilante y sus Oficios toman una extraordinaria solemnidad a partir del 17 de diciembre. En Laudes varía diariamente las antífonas; en Vísperas exterioriza con majestad y ternura al mismo tiempo sus ansias de Esposa por medio de ardientes exclamaciones al Mesías, en las que le da todos los días un título magnífico tomado de los Profetas. 

Hoy1 va a dar el último golpe para conmover a sus hijos. Con ese fin los transporta al desierto; les muestra a Juan Bautista, de cuya misión les ha hablado ya en el domingo tercero. La voz de este austero Precusor traspasa el desierto y se ha hecho oír en las ciudades. Predica la penitencia, la necesidad de purificarse en espera del que va a venir. Hagamos unos días de retiro; y si, por nuestras ocupaciones externas, no lo podemos hacer, apartémonos a lo más recóndito de nuestro corazón y confesemos nuestros pecados, como aquellos verdaderos Israelitas, que llenos de compunción y fe en el Mesías, acudían a los pies de Juan Bautista para concluir su obra de preparación a un digno recibimiento del Mesías. 

Pues bien, he ahí a la santa Iglesia que, antes de abrir el libro del Profeta, nos dice como de ordinario, pero con una mayor solemnidad: 

El Señor está ya cerca: venid, adorémosle. 

Del Profeta Isaías. 

Liberación y triunfo de Israe

El desierto y la tierra árida se alegrarán, saltará de gozo la soledad y florecerá como el lirio; florecerá y saltará de gozo entre júbilos y cantos de triunfo. Les serán dadas las galas del Líbano, la magnificencia del Carmelo y del Sarón. 

Verán la gloria del Señor, la magnificencia de nuestro Dios. Fortificad las manos débiles, robusteced las rodillas flojas. 

Decid a todos los que tienen el corazón turbado: ¡ánimo, valor, he ahí a vuestro Dios! Se acerca la venganza, el castigo de Dios; ¡El mismo viene para salvaros! 

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y las orejas de los sordos; entonces el cojo saltará como el ciervo, y la lengua de los mudos entonará cánticos de triunfo. 

Santo camino, abierto ante los desterrados libres 

Porque en el desierto brotarán fuentes de agua viva, y los arroyos correrán por la soledad; la tierra árida se trocará en estanque, y el suelo seco en manantiales; las cuevas que eran guarida de chacales será un jardín de cañas y de juncos. 

Habrá allí un camino expedito que se llamará el Camino santo; ningún impuro transitará por él. El Señor mismo conducirá al viajero; y ni los lerdos se perderán. No habrá allí leones, ni pondrá allí el pie bestia alguna feroz; por allí caminarán los que hayan sido libertados, los rescatados por el Señor. 

Vendrán a Sión entre cánticos de triunfo; una eterna alegría coronará sus cabezas. Les invadirá él gozo y la alegría; y huirán la tristeza y el llanto para siempre2. (Is. XXXV, 1-10.) 

Muy grande será, pues, oh Jesús el gozo de tu venida, si ha de resplandecer en nuestra frente por siempre como una corona. ¿Y cómo no ha de ser así? Hasta el desierto, al acercarte, florece como un lirio, y del seno de la tierra más estéril saltan arroyos de aguas vivas. ¡Oh Salvador, ven cuanto antes a darnos este Agua que mana de tu Corazón y que es la que con tanta insistencia te pedía la Samaritana, imagen de nosotros pecadores. Este Agua es tu gracia: rocié nuestra sequedad y también nosotros floreceremos; apague nuestra sed y correremos con fidelidad tras tus huellas por el camino de tus mandamientos y de tus ejemplos ¡oh Jesús! Tú eres nuestro Camino, nuestro sendero hacia Dios; y Tú mismo eres Dios; eres por tanto, también el término de nuestro camino. Habíamos perdido el camino, nos habíamos alejado como ovejas errantes: ¡cuán grande es tu amor en venir a buscarnos! Para enseñarnos el camino del cielo, te dignas bajar desde allá arriba y quieres también acompañarnos. En adelante no desfallecerán nuestros brazos, ni temblarán nuestras rodillas; nos consta que es el amor quien le ha movido. Sólo una cosa nos apena: el ver que nuestra preparación no es perfecta. Tenemos todavía ataduras que romper; ayúdanos ¡oh Salvador de los hombres! Queremos escuchar la voz de tu Precursor y enderezar todo lo que te podría hacer tropezar en el camino de nuestro corazón ¡oh divino Infante! bauticémonos nosotros en el Bautismo de la penitencia, y luego vendrás Tú a bautizarnos en el amor y en el Espíritu Santo.

1 El cuarto domingo de Adviento es llamado también Rorate a causa del Introito; pero con más frecuencia se le da el nombre de Canite tuba, por las primeras palabras del primer Responsorio de Maitines y de la primera antífona de Laudes y Vísperas.

2"Las grandiosas promesas de este capítulo se realizaron parcialmente a la vuelta del destierro (siglo vi antes de J. C.) y la restauración política de Israel; pero la Idea del profeta sube más alto y llega más lejos; esta restauración nacional no es más que el punto de partida y el símbolo de la conversión del mundo al Dios verdadero y del reino del Mesías sobre la tierra, sobre todo al fin de los tiempos. Muchos rasgos de esta descripción se han realizado» al pie de la letra en Jesucristo (S. Mat., XI, 5); todos se realizarán completamente en la nueva creación que reemplazará a la antigua, al fin de los tiempos" (Crampón. Tobac, Les Prophétes, II, 121).

Fuente: 

Dom Prosper Gueranguer
El Año Litúrgico 
Adviento - Adviento y Navidad

Primera Edición Española, traducida y adaptada para los países Hispano-Americanos por los monjes de Santo Domingo de Silos.

1954, Editorial Aldecoa, Burgos.


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DECEMBER 22

THE FOURTH SUNDAY OF ADVENT

(If this Sunday fall on December 24, it is omitted, and in its place is said the Office of Christmas Eve, which is given in the proper of the saints, December 24.)

We have now entered into the week which immediately precedes the birth of the Messias. That long-desired coming might be even to-morrow; and at furthest, that is, when Advent is as long as it can be, the beautiful feast is only seven days from us. So that the Church now counts the hours; she watches day and night, and since December 17 her Offices have assumed an unusual solemnity. At Lauds, she varies the antiphons each day; and at Vespers, in order to express the impatience of her desires for her Jesus, she makes use of the most vehement exclamations to the Messias, in which she each day gives Him a magnificent title, borrowed from the language of the prophets.

To-day,* she makes a last effort to stir up the devotion of her children. She leads them to the desert; she shows them John the Baptist, upon whose mission she instructed them on the third Sunday. The voice of the austere Precursor resounds through the wilderness, and penetrates even into the cities. It preaches penance, and the obligation men are under of preparing by self-purification for the coming of Christ. Let us retire from the world during these next few days; or if that may not be by reason of our external duties, let us retire into the quiet of our own hearts and confess our iniquities, as did those true Israelites, who came, full of compunction and of faith in the Messias, to the Baptist, there to make perfect their preparation for worthily receiving the Redeemer on the day of His appearing to the world.

[* The fourth Sunday of Advent is called Rorate, from the Introit; but more frequently, Canite tuba, which are the first words of the first responsory at Matins, and of the first antiphon of Lauds and Vespers.]


See, then, with what redoubled earnestness the Church, before opening the book of her great prophet, repeats her invitatory:

Prope est jam Dominus; venite, adoremus

De Isaia Propheta.

Cap. xxxv.

Laetabitur deserta et invia, et exsultabit solitudo, et florebit quasi lilium. Germinans germinabit, et exsultabit laetabunda et laudans; gloria Libani data est ei, decor Carmeli et Saron. Ipsi videbunt gloriam Domini, et decorem Dei nostri. Confortate manus dissolutas, et genua debilia roborate. Dicite pusillanimis: Confortamini, et nolite timere. Ecce Deus vester ultionem adducet retributionis: Deus ipse veniet et salvabit vos. Tunc aperientur oculi caecorum, et aures surdorum patebunt. Tunc saliet sicut cervus claudus, et aperta erit lingua mutorum: quia scissae sunt in deserto aquae, et torrentes in solitudine. Et quae erat arida, erit in stagnum, et sitiens in fontes aquarum. In cubilibus, in quibus prius dracones habitabant, orietur viror calami et junci. Et erit ibi semita et via, et via sancta vocabitur, non transibit per eam pollutus; et haec erit vobis directa via, ita ut stulti non errent per eam. Non erit ibi leo, et mala bestia non ascendet per eam, nec invenietur ibi: et ambulabunt qui liberati fuerint. Et redempti a Domino convertentur, et venient in Sion cum laude, et laetitia sempiterna super caput eorum; gaudium et laetitiam obtinebunt, et fugiet dolor et gemitus.

The Lord is now nigh; come, let us adore.

From the Prophet Isaias.

Ch. xxxv.

The land that was desolate and impassable shall be glad, and the wilderness shall rejoice, and shall flourish like the lily. It shall bud forth and blossom, and shall rejoice with joy and praise; the glory of Libanus is given to it, the beauty of Carmel and Saron. They shall see the glory of the Lord, and the beauty of our God. Strengthen ye the feeble hands, and confirm the weak knees. Say to the faint hearted: Take courage, and fear not. Behold your God will bring the revenge of recompense: God himself will come and will save you. Then shall the eyes of the blind be opened, and the ears of the deaf shall be unstopped. Then shall the lame man leap as a hart, and the tongue of the dumb shall be free: for waters are broken out in the desert, and streams in the wilderness. And that which was dry land, shall be come a pool, and the thirsty land springs of water. In the dens where dragons dwelt before shall rise up the verdure of the reed and the bulrush. And a path and a way shall be there, and it shall be called the holy way: the unclean shall not pass over it; and this shall be unto you a straight way, so that fools shall not err therein. No lion shall be there, nor shall any mischievous beast go up by it, nor be found there: but they shall walk there, that shall be delivered. And the redeemed of the Lord shall return, and shall come into Sion with praise, and everlasting joy shall be upon their heads: they shall obtain joy and gladness, and sorrow and mourning shall flee away.

Oh, the joy of Thy coming, dear Jesus! how great it must needs be, when the prophecy says it shall be like an everlasting crown upon our heads. And could it be otherwise? The very desert is to flourish as a lily, and living waters are to gush forth out of the parched land, because their God is coming. Come, O Jesus, come quickly, and give us of that water, which flows from Thy sacred Heart, and which the Samaritan woman, the type of us sinners, asked of Thee with such earnest entreaty. This water is Thy grace; let it rain upon our parched souls, and they too will flourish; let it quench our thirst, and we will run in the way of Thy precepts and examples. Thou, O Jesus, art our way, our path, to God; and Thou art Thyself God; Thou art, therefore, both our way and the term to which our way leads us. We had lost our way; we had gone astray as lost sheep: how great Thy love to come thus in search of us! To teach us the way to heaven, Thou hast deigned to come down from heaven, and then tread with us the road which leads to it. No! there shall he no more weak hands, nor feeble knees, nor faint hearts; for we know that it is in love that Thou art coming to us. There is but one thing which makes us sad: our preparation is not complete. We have some ties still to break; help us to do it, O Saviour of mankind! We desire to obey the voice of Thy Precursor, and make plain those rugged paths, which would prevent Thy coming into our hearts, O divine Infant! Give us to be baptized in the Baptism of the waters of penance; Thou wilt soon follow, baptizing us in the Holy Ghost and love.

From:

The Liturgical Year
Abbot Prosper Gueranger O.S.B.

Advent

Translated from the French by Dom Laurence Shepherd O.S.B 

Jubilee year 2000
Limited edition

2000, Loreto Publications, Fitzwilliam, NH.

From: www.theliturgicalyear.org

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Dominica IV Adventus:

INTROIT ("Entrance Chant") • Rorate Caeli sung by the Schola of the Vienna Hofburgkapelle.



GRADUAL • Prope Est Dominus sung by the Schola des Moines de Montserrat.



ALLELUIA • Veni Domine  sung by the Schola des Moines de Montserrat.



OFFERTORY • Ave Maria sung by the Cantarte Regensburg.



COMMUNION • Ecce Virgo sung by the Priests and Seminarians of Saint Thomas Aquinas Seminary 




English Propers, Fourth Sunday of Advent

INTROIT • Rorate Coeli from Corpus Christi Watershed



OFFERTORY • Ave, Maria ... et Benedictus from Corpus Christi Watershed



COMMUNION • Ecce Virgo from Corpus Christi Watershed.



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The Holy Rosary in Latin:



Litaniae Sanctorum:

  • Listening to: Rorate Caeli
  • Reading: Adviento - Dom Prosper Gueranger.
  • Watching: Videos de cantos

deviantID

Neoconvoy
César Aus
Artist | Student | Varied
Ora et labora

Graphic Designer.

Specialized in painting, drawing and illustration.

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STAT CRUX DUM VOLVITUR ORBIS
Interests

Christus surrexit,
sicut dixit,
alleluia!


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Osanna, Sanctus Deus Sabaoth,

superillustrans claritate tua

felices ignes horum malacoth!

alleluia!


___________________________________________________
Hosanna holy God of Sabaoth,/ abundantly illumining with thy brightness/ the blessed fires of these kingdoms ...
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¡Felices Pascuas de Resurreción!

¡Que Dios los Bendiga a ustedes, sus familiares, y demás seres queridos!

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DEFINICIÓN DEL TIEMPO PASCUAL.

Se da el nombre de Tiempo pascual al período de semanas que transcurre desde el domingo de Pascua al sábado después de Pentecostés. Esta parte del Año litúrgico es la más sagrada, aquella hacia la cual converge el Ciclo completo. Se comprenderá esto fácilmente, si se considera la grandeza de la fiesta de Pascua, que la antigüedad cristiana embelleció con el nombre de Fiesta de las fiestas, Solemnidad, de las solemnidades, a la manera, nos dice San Gregorio Papa en su Homilía sobre este gran día, que lo más augusto en el Santuario era llamado el Santo de los Santos, y se da el nombre de Cantar de los cantares al sublime epitalamio del Hijo de Dios que se une con la Santa Iglesia. Ciertamente, en el día de Pascua es cuando la misión del Verbo encarnado obtiene el fin que estuvo anhelando hasta entonces; en el día de Pascua el género humano es levantado de su caída y entra en posesión de todo lo lo que había perdido por el pecado de Adán.

CRISTO VENCEDOR.

Navidad nos había dado un Hombre-Dios; hace tres días recogimos su sangre de un precio infinito para nuestro rescate. Mas en el día de la Pascua, no es ya una víctima inmolada y vencida por la muerte, la que contemplamos; es un vencedor que aniquila a la muerte, hija del pecado, y proclama la vida, la vida inmortal que nos ha conquistado. No es ya la humildad de los pañales, ni los dolores de la agonía y de la cruz; es la gloria, primero para él, después para nosotros. En el día de Pascua, Dios recupera, en el Hombre-Dios resucitado, su obra primera: el tránsito por la muerte no ha dejado en él huella ninguna, como tampoco la dejó el pecado, cuya semejanza se había dignado asumir el Cordero divino; y no es solamente él quien vuelve a la vida inmortal; es todo el género humano. "Así como por un hombre vino la muerte al mundo, nos dice el Apóstol, por un hombre debe venir también la resurrección de los muertos. Y así como en Adán mueren todos, así en Cristo todos serán vivificados".1

LA PREPARACIÓN DE LA PASCUA.

Así, pues, el aniversario de este acontecimiento constituye cada año el gran día, el día de la alegría, el día por excelencia; a él converge todo el Año litúrgico y sobre él está fundado. Mas, como este día es santo entre todos, ya que nos abre las puertas de la vida celestial, donde entraremos resucitados como Cristo, la Iglesia no ha querido luciera sobre nosotros antes de que hubiésemos purificado nuestros cuerpos por el ayuno y corregido nuestras almas por la compunción. Con este fin instituyó la penitencia cuaresmal, y también nos advirtió desde Septuagésima* que habla llegado el tiempo de aspirar a las alegrías serenas de la Pascua y de disponernos a los sentimientos que su venida debe despertar. Ya hemos terminado esta preparación y el Sol de la Resurrección se eleva sobre nosotros.

SANTIDAD DEL DOMINGO.

Mas no basta festejar el día solemne que contempló a Cristo-Luz huyendo de las sombras del sepulcro; a otro aniversario debemos tributar el culto de nuestra gratitud. El Verbo encarnado resucitó el primer día de la semana, el día en que el Verbo increado del Padre había comenzado la obra de la creación, al sacar la luz del seno del caos y separarla de las tinieblas, inaugurando así el primero de los días. Por tanto, en la Pascua nuestro divino resucitado santifica por segunda vez el domingo y desde entonces el sábado deja de ser el día sagrado. Nuestra resurrección en Jesucristo, realizada en domingo, colma la gloria de este primero de los días; el precepto divino del sábado es abolido con toda la ley mosaica; y los Apóstoles mandarán en lo sucesivo a todo fiel celebrar como día sagrado el primer día de la semana, en el que la gloria de la primera creación se une a la de la divina regeneración.

1 I Cor., XV, 21, 22.

CORONACIÓN DEL AÑO LITÚRGICO.

De todas las estaciones del Año litúrgico, el Tiempo pascual, es ciertamente el más fecundo en misterios; más aún: puede decirse que este tiempo es el culmen de toda la mística de la liturgia en el período anual. Quien tenga la dicha de entrar con plenitud de espíritu y de corazón en el amor y en la inteligencia del misterio pascual, ha llegado a la medula misma de la vida sobrenatural; y por esta razón, nuestra Madre la Santa Iglesia, acomodándose a nuestra flaqueza, nos propone de nuevo cada año esta iniciación. Todo lo que ha precedido no es más que la preparación; la espera del Adviento, las alegrías del tiempo de Navidad, los graves y severos pensamientos de Septuagésima, la compunción y la penitencia de Cuaresma, el espectáculo desgarrador de la Pasión, toda esta gama de sentimientos y maravillas, no han servido sino para llegar al término a que hemos llegado. Y a fin de hacernos comprender que en la solemnidad pascual se trata del mayor interés del hombre terrestre, Dios ha querido que estos dos grandes misterios, Pascua y Pentecostés, que tienen un mismo fin, se ofreciesen a la Iglesia naciente con un pasado que contaba ya quince siglos: período incalculable que a la divina Sabiduría no pareció demasiado prolongado, para preparar, por medio de figuras, las grandes realidades que nosotros poseemos ahora.

En estos días se juntan las dos grandes manifestaciones de la bondad de Dios para con los hombres: la Pascua de Israel y la Pascua cristiana; el Pentecostés del Sinaí y el Pentecostés de la Iglesia; los símbolos concedidos a un solo pueblo, y las verdades mostradas sin sombras a la plenitud de las naciones. Mostraremos particularmente la realización de las figuras antiguas en las realidades de la nueva Pascua y Pentecostés, el crepúsculo de la ley mosaica ilumina-do por el día perfecto del Evangelio; mas ¿no nos sentimos desde ahora impresionados de santo respeto, al pensar que las solemnidades que celebramos cuentan ya más de tres mil años de existencia, y que deben renovarse cada año hasta que resuene la voz del ángel que clamará: "Ya no habrá más tiempo" (Apoc., X, 6) y se abran las puertas de la eternidad?

LA PASCUA DE LA ETERNIDAD.

La eternidad bienaventurada es la verdadera Pascua; y por esta razón la Pascua terrena es la fiesta de las fiestas, la Solemnidad de las solemnidades. El género humano había muerto, estaba abatido con la sentencia que le retenía en el polvo del sepulcro; las puertas de la vida se le habían cerrado. Mas he aquí, que el Hijo de Dios se levanta del sepulcro y entra en posesión de la vida eterna; y no es él solamente el que ya no morirá; su Apóstol nos enseña que "es el primogénito entre los muertos" (Col., I, 18). La Santa Iglesia quiere, pues, que nos consideremos ya como resucitados con él y como en posesión de la vida eterna. Estos cincuenta días del tiempo pascual, nos enseñan los Padres, son imagen de la bienaventurada eternidad. Están consagrados plenamente a la alegría; está desterrada toda tristeza; y la Iglesia no sabe decir nada a su Esposo sin mezclar el Aleluya, ese grito del cielo que resuena sin fin en las calles y plazas de la Jerusalén celestial, como nos lo dice la liturgia1.

Durante nueve semanas nos hemos visto privados de este cántico de admiración y de gozo; sólo nos restaba morir con Cristo nuestra víctima; mas ahora que hemos salido del sepulcro con él, y que no queremos morir en lo sucesivo con la muerte que mata al alma y que hizo ex-pirar sobre la cruz a nuestro Redentor, el Aleluya, vuelve a ser nuestro.

1 Pontificial romano, para la Dedicación de las Iglesias.

Dom Guéranger
El año litúrgico

Tomo III, El Tiempo Pascual

Capítulo I - Historia del Tiempo Pascual --- Capítulo II - Mística del Tiempo Pascual

Primera Edición Española, traducida y adaptada para los países Hispano-Americanos por los monjes de Santo Domingo de Silos.

1954, Editorial Aldecoa, Burgos.

*Septuagésima es el noveno domingo antes de la Pascua, el tercero antes de la Cuaresma conocido entre los griegos como "Domingo del Pródigo" del Evangelio según San Lucas 15, el cual leen en ese día, llamado también Dominica Circumdederunt por los latinos, de la primera palabra del introito de la Misa... En el Martirologio Romano la septuagésima se inaugura con las palabras: "domingo de Septuagésima, en el cual se deja de decir el cántico al Señor, Aleluya". El sábado anterior, el Breviario Romano señala que después de "Benedicamus" de vísperas se añaden dos aleluyas, y que de ahí en adelante se omite hasta la Pascua, y en su lugar se dice el "Laus tibi Domine" al principio del Oficio. - The Catholic Encyclopedia. Vol. 13. ec.aciprensa.com/wiki/Septuag%…


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Happy Easter!

May God Bless you, your families and your other dear ones!

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PASCHAL TIME.

We give the name of Paschal Time to the period between Easter Sunday and the Saturday following Whit Sunday. It is the most sacred portion of the Liturgical Year, and the one towards which the whole Cycle converges. We shall easily understand how this is, if we reflect upon the greatness of the Easter Feast, which is called the Feast of feasts, and the Solemnity of sletnnities, in the same manner, says St. Gregory,1 as the most sacred part of the Temple was called the Holy of Holies; and the Book of Sacred Scripture, wherein are described the espousals between Christ and the Church, is called the Canticle of canticles. It is on this day, that the mission of the Word Incarnate attains the object towards which it has hitherto been unceasingly tending: mankind is raised up from his fall, and regains what he had lost by Adam's sin.

JESUS CHRIST THE CONQUEROR.

Christmas gave us a Man-God; three days have scarcely passed, since we witnessed His infinitely precious Blood shed for our ransom; but now, on the day of Easter, our Jesus is no longer the Victim of death: He is a Conqueror, that destroys death, the child of sin, and proclaims life, that undying life which He has purchased for us. The humiliation of His swathing-bands, the sufferings of His Agony and Cross, these are passed; all is now glory,- glory for Himself, and glory also for us. On the day of Easter, God regains, by the Resurrection of the Man-God, His creation such as He made it at the beginning; the only vestige now left of death, is that likeness to sin which the Lamb of God deigned to take upon Himself. Neither is it Jesus alone that returns to eternal life; the whole human race also has risen to immortality together with our Jesus. 'By a man came death,' says the Apostle; 'and by a Man the Resurrection of the dead: and as in Adam all die, so also in Christ all shall be made alive.''1

THE PREPARATION FOR EASTER.

The anniversary of this Resurrection is, therefore, the great Day, the day of joy, the day by excellence; the day to which the whole year looks forward in expectation, and on which its whole economy is formed. But as it is the holiest of days,- since it opens to us the gate of Heaven, into which we shall enter because we have risen together with Christ,- the Church would have us come to it well prepared by bodily mortification and by compunction of heart. It was for this that she instituted the Fast of Lent, and that she bade us, during Septuagesima*, look forward to the joy of her Easter, and be filled with sentiments suit able to the approach of so grand a solemnity. We obeyed; we have gone through the period of our preparation; and now the Easter sun has risen upon us!

SANCTITY OF SUNDAY.

But it was not enough to solemnize the great Day when Jesus, our Light, rose from the darkness of the tomb: there was another anniversary which claimed our grateful celebration. The Incarnate Word rose on the first day of the week,- that same day, where on, four thousand years before, He, the Uncreated Word of the Father, had begun the work of the Creation, by calling forth light, and separating it from darkness. The first day was thus ennobled by the creation of light. It received a second consecration by the Resurrection of Jesus; and from that time forward Sunday, and not Saturday, was to be the Lord's Day. Yes, our Resurrection in Jesus which took place on the Sunday, gave this first day a preeminence above the others of the week: the divine precept of the Sabbath was abrogated together with the other ordinances of the Mosaic Law, and the Apostles instructed the faithful to keep holy the first day of the week, which God had dignified with that twofold glory, the creation and the regeneration of the world.

1 I Cor., XV, 21, 22.

THE MYSTERY OF PASCHAL TIME

Of all the Seasons of the Liturgical Year, Easter-tide is by far the richest in mystery. We might even say that Easter is the summit of the Mystery of the sacred Liturgy. The Christian who is happy enough to enter, with his whole mind and heart, into the knowledge and the love of the Paschal Mystery, has reached the very centre of the supernatural life. Hence it is, that the Church uses every effort in order to effect this: what she has hitherto done, was all intended as a preparation for Easter. The holy longings of Advent, the sweet joys of Christmas, the severe truths of Septuagesima, the contrition and penance of Lent, the heart-rending sight of the Passion,- all were given us as preliminaries, as paths, to the sublime and glorious Pasch, which is now ours.

And that we might be convinced of the supreme importance of this Solemnity, God willed that the Christian Easter and Pentecost should be prepared by those of the Jewish Law:- a thousand five hundred years of typical beauty prefigured the reality: and that reality is ours!

During these days, then, we have brought before us the two great manifestations of God’s goodness towards mankind :—the Pasch of Israel, and the Christian Pasch; the Pentecost of Sinai, and the Pentecost of the Church. We shall have occasion to show how the ancient figures were fulfilled in the realities of the new Easter and Pentecost, and how the twilight of the Mosaic Law made way for the full lay of the Gospel; but we cannot resist the feeling of holy reverence, at the bare thought that the Solemnities we have now to celebrate are more than three thousand years old, and that they are to be renewed every year from this till the voice of the Angel shall be heard proclaiming: “Time shall be no more !” (Apoc., X, 6) The gates of eternity will then be thrown open."


Dom Guéranger
The Liturgical Year - Vol. III Paschal Time

Chapter I, History of the Paschal Time--- Chapter II, The Mystery of Paschal Time

Translated from the French by Dom Laurence Shepherd O.S.B

Jubilee year 2000
Limited edition

2000, Loreto Publications, Fitzwilliam, NH.

From: www.theliturgicalyear.org

*Septuagesima is the ninth Sunday before Easter, the third before Lent known among the Greeks as "Sunday of the Prodigal" from the Gospel, Luke 15, which they read on this day, called also Dominica Circumdederunt by the Latins, from the first word of the Introit of the Mass... Septuagesima is today inaugurated in the Roman Martyrology by the words: "Septuagesima Sunday, on which the canticle of the Lord, Alleluja, ceases to be said". On the Saturday preceding, the Roman Breviary notes that after the "Benedicamus" of Vespers two Alleluias are to be added, that thenceforth it is to be omitted till Easter, and in its place "Laus tibi Domine" is to be said at the beginning of the Office. - The Catholic Encyclopedia.Vol. 13. www.newadvent.org/cathen/13721…

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Dominica Resurrectionis:

INTROIT ("Entrance Chant") • Resurrexi sung by the  Gloriæ Dei Cantores Schola.



GRADUAL • Haec dies sung by the Benedictine monks of the Abbey of Notre-Dame de Fontgombault.



SEQUENCE • Victimae paschali laudes sung by Gloriæ Dei Cantores Schola.



ALLELUIA • Pascha nostrum sung by the monks of Triors.



OFFERTORY • Terra Tremuit sung by the Abbey of Notre-Dame de Fontgombault.



COMMUNION • Pascha nostrum immolátus est Christus, allelúja: itaque epulémur sung by the monks of Triors.



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The Holy Rosary in Latin:


Litaniae Sanctorum:

  • Listening to: Pascha Nostrum
  • Reading: Sobre la Pascua de Resurrección
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Comments


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pk-condor Featured By Owner Mar 11, 2018
Que hallas tenido un Feliz Cumpleaños junto a tus seres queridos y que cumplas muchos años más y que Dios en este año Te colme de Bendiciones y felicidad mi amigo. =P :hug: :iconballoonplz::iconballoonplz::iconballoonplz: :iconballooonplz: :happybounce: :happybounce: :happybounce: :happybounce: :happybounce:  :hug: :hug: :huggle: :huggle: :heart: :heart: :heart: :heart: :airborne: :airborne: :airborne: :iconponyhugplz: :iconapplejackplz: :icondragonhug: :airborne: :wave: :w00t: :w00t: :#1: :#1: :popcorn: :love: :meow: :meow:  :iconcaekplz: :icongiftplz: :iconpinkiepiecakeplz: :icongiftplz: :icongiftplz: :icongiftplz:  :iconballooonplz: :iconballooonplz: :iconballooonplz::icondragonglomp: :cake::iconhappybirthdayplz: :iconpresentplz::iconcheerplz: :iconlabeatplz:
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Neoconvoy Featured By Owner May 19, 2018  Student General Artist
Gracias!

Dios te bendiga!
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pk-condor Featured By Owner Mar 9, 2018
Que tengas un Feliz Cumpleaños junto a tus seres queridos y que cumplas muchos años más y que Dios en este año Te colme de Bendiciones y felicidad mi amigo. =P :hug: :iconballoonplz::iconballoonplz::iconballoonplz: :iconballooonplz: :happybounce: :happybounce: :happybounce: :happybounce: :happybounce:  :hug: :hug: :huggle: :huggle: :heart: :heart: :heart: :heart: :airborne: :airborne: :airborne: :iconponyhugplz: :iconapplejackplz: :icondragonhug: :airborne: :wave: :w00t: :w00t: :#1: :#1: :popcorn: :love: :meow: :meow:  :iconcaekplz: :icongiftplz: :iconpinkiepiecakeplz: :icongiftplz: :icongiftplz: :icongiftplz:  :iconballooonplz: :iconballooonplz: :iconballooonplz::icondragonglomp: :cake::iconhappybirthdayplz: :iconpresentplz::iconcheerplz: :iconlabeatplz:
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Neoconvoy Featured By Owner May 19, 2018  Student General Artist
Gracias!
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GabyCoutino Featured By Owner Oct 6, 2017  Hobbyist General Artist
Tu galería es genial :D
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:iconneoconvoy:
Neoconvoy Featured By Owner May 19, 2018  Student General Artist
Gracias!
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:iconpk-condor:
pk-condor Featured By Owner Mar 1, 2017
Que tengas un Feliz Cumpleaños junto a tus seres queridos y que cumplas muchos años más y que Dios en este año Te colme de Bendiciones y felicidad mi amigo. =P :hug: :iconballoonplz::iconballoonplz::iconballoonplz: :iconballooonplz: :happybounce: :happybounce: :happybounce: :happybounce: :happybounce:  :hug: :hug: :huggle: :huggle: :heart: :heart: :heart: :heart: :airborne: :airborne: :airborne: :iconponyhugplz: :iconapplejackplz: :icondragonhug: :airborne: :wave: :w00t: :w00t: :#1: :#1: :popcorn: :love: :meow: :meow:  :iconcaekplz: :icongiftplz: :iconpinkiepiecakeplz: :icongiftplz: :icongiftplz: :icongiftplz:  :iconballooonplz: :iconballooonplz: :iconballooonplz::icondragonglomp: :cake::iconhappybirthdayplz: :iconpresentplz::iconcheerplz: :iconlabeatplz:
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Neoconvoy Featured By Owner May 19, 2018  Student General Artist
Gracias!
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:iconslawomiro:
slawomiro Featured By Owner Feb 28, 2017
Happy b-day, Cesar! Be blessed and live forever! :D
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:iconneoconvoy:
Neoconvoy Featured By Owner May 19, 2018  Student General Artist
Thanks!

Same!
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