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Mi pecho arde

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ManchasDelgado's avatar
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Mi pecho arde

Nazco a las tres y cuarenta y dos minutos de la tarde, entre gritos, llanto, sangre y sonrisas de mis padres, a pesar de que los doctores dicen que todo está bien, mi pecho arde.

Crezco, a los cinco años mi madre desaparece de la vida de mi padre y la mía. Mientras mi padre trabaja horas extra, el duro suelo me ayuda a conseguir un par de cicatrices para mis rodillas, mi pecho arde.

Cinco años más se suman a los que ya tenía,  ahora vivo con un anciano que ha envejecido por obligación, esas notables canas las provoque yo. En la escuela aprendo que ser obeso no me ayudara mucho en el futuro, también me pierdo de muchas invitaciones a jugar por serlo, mi pecho arde.

Otros cuatro años, 23 kilos y un apéndice menos. Conozco a mi primer mascota y a mi primer amor, mi mascota era una gata que no sabía lo peligrosos que eran los autos, y mi primer amor es el primer amor de todos los hombres de mi generación, mi pecho arde.

Recién cumplidos los dieciocho y mí regalo de cumpleaños es la deuda del funeral de mi padre, ahora es cuando me doy cuenta que es mi padre el que está muerto, y mi pecho arde.

Ya perdí la cuenta de los años, me insisto a mí mismo que no soy adicto mientras visito a mi proveedor. Despierto lejos de casa, y mientras me encamino a mi hogar  son mis pulmones los que arden.

Después de dos años voy a salir de prisión por buen comportamiento, extraño las caras desconocidas de las avenidas. Estoy tan emocionado a la hora de mi liberación que después de tanto tiempo mi pecho vuelve a arder.

Unos años más han pasado y ya encontré una nueva adicción, ahora soy adicto a una mujer. Mi pecho arde porque me dieron la noticia que en unos nueve meses más volverá a arder mi pecho de nuevo.

Pasaron cinco meses desde que decidió no nacer. Disfrutaba algunos ardores, pero ahora que todos los días arde no he vuelto a disfrutar ninguno, y mi pecho arde.

Culpé a mi adicción de que el decidiera no nacer, la perdí. Y gane botellas, muchas botellas de alcohol, el ardor baja por mi garganta hasta encontrarse con mi pecho, y lo vuelvo a disfrutar; que arda más me grito en silencio.

Intento volver a mi adicción, pero es ella la que no quiere volver a mí. Me dedico a tomar pequeños sorbos para olvidar, pero recuerdo más fácilmente al brindar en honor a mis mejores ardores, mi pecho arde.

No sé cuánto tiempo ha pasado, solo sé que ahora me veo más anciano que mi padre a la hora de su muerte. Ya no tengo el dinero para el alcohol de buena calidad, ahora bebo de la misma botella que otro con una historia peor a la mía. A pesar de que tomamos lo más fuerte que alguien pueda conseguir estos días ya nada arde en mi pecho.

Me pago el vicio repartiendo pan en una bicicleta. Gracias al alcohol que tomo para desayunar no me siento en todos mis sentidos, el siguiente tramo de calle es muy empinado pero de todos modos decido bajar, mi velocidad se multiplica y lo veo, justo frente a mí, viene cinco veces más rápido, más sólido y más letal de lo que yo podría ser. Hago cálculos rápidos y sé que lo puedo evitar, pero mi pecho está ardiendo otra vez, y lo estoy disfrutando así que decido apuntar la rueda delantera hacia él y mi pecho esta en fuego vivo. Y pensar que esta será la última vez que arda.

El líquido que lograba que mi corazón ardiera se esparce por la calle tiñendo mi historia de rojo y logro ver el alcohol separarse como si fuesen agua y aceite los que se escapan de mi pecho. Mi cuerpo se enfría casi tanto como el cuerpo del auto que atropellé, creo que estoy muerto, mi pecho se congela.
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miguel-el-kender's avatar
que emotivo me ha encantado chaval