literature

Capitulo III

Deviation Actions

DanielLykos's avatar
By
0 Comments
407 Views

Literature Text

Sueños rotos al mirar atrás

No tardamos en comenzar con los preparativos para la boda, además de nuestro aprendizaje en la forja. Term empezó a hacer horas extra junto a mí para conseguir dinero para una gran ceremonia. Treyi compró las mejores telas que pudo para empezar a trabajar en el vestido de su hija. Freyi planificaba como debía ser la celebración tras la ceremonia.
-Algo sencillo, está claro, pero me gustaría que hubiera ciervo blanco-decía una y otra vez.
Aquello nos ponía en un aprieto, el ciervo blanco era una criatura extraña, cuya carne era la más deliciosa, pero era difícil de atrapar, primero porque era complicado encontrarlo, segundo porque era una criatura alada, los cazadores tenían que montar en pegaso para poder atraparla.
Los preparativos siguieron su curso, Term tenía apalabrado con un cazador un ciervo blanco para dos meses después, lo que implicaba que la boda debía celebrarse entonces y no antes como nosotros queríamos.

Una mañana en la forja, Term nos dijo:
-Preparaos los dos, nos vamos.
-¿Adonde?-dijo Freyi preocupada.
-A Sem.
Sem, la sede del gremio de herreros, a dos días de viaje. Habíamos estado en ella varias veces, pero no era habitual. Term solo viajaba a Sem para las reuniones anuales del gremio y para las extraordinarias. La reunión anual había sido dos meses antes, algo pasaba.
-¿Qué ocurre?-pregunté.
-¿Por qué das por hecho que ocurre algo?
Una pregunta por respuesta. Vale, pensé, no nos lo va a contar. Term era sincero y directo, nunca respondía ni con evasivas ni con otra pregunta. El tema debía ser grave y secreto de una forma que no podíamos imaginar. Freyi y yo nos miramos preocupados.
No respondí a la pregunta. Volví a mi trabajo en la fragua y se terminó el tema.

Aquella noche, Freyi y yo discutimos el tema.
-Debe ser algo grave de verdad, nunca antes nos había negado una respuesta, no es propio de él-decía yo.
-No, no es normal en él, el gremio debe estar atravesando una crisis enorme.
-El maestro en jefe debe haber muerto, era muy viejo.
-Nos lo habría dicho, salvo que no haya muerto de viejo.
-¿Ataques de bandidos otra vez? Cada vez son más osados. No, olvídalo, nos lo contó la última vez.
-¿Alguien del gremio rompiendo las normas?
-No, algo tan simple se solucionaría con una sanción impuesta por el consejo permanente.
-Salvo que… No es ridículo, imposible. Nadie se atrevería a…
-La regla 23, crees que alguien ha violado la regla 23-no era una pregunta.
-Es imposible, nadie sería tan tonto para hacerlo.
-La ambición de muchos supera su inteligencia, no te extrañe que lo haya hecho.
-Caturis, es ridículo. La regla 23…
-Prohíbe fabricar cualquier cosa con Sremt, porque es el material mágico más peligroso de todos, completamente impredecible, cuestión de suerte.
-Si fallas mueres, nadie se la jugaría tanto.
-Muchos lo harían de no ser por el miedo a la expulsión del gremio, el escarnio público y el encarcelamiento. La ambición mortal puede llegar a un punto alarmante.
-No, no puede ser.
¿Cómo quería que Freyi entendiera? Nunca le había faltado de nada, era plebeya, sí, pero de buena familia, con recursos. Los herreros siempre tenían trabajo. No, yo sabía muy bien cómo era la gente, la calle me lo enseño, a ella no.
Esa era una barrera que se interponía a veces entre nosotros, yo venía de las calles, era un huérfano sin nada hasta que su padre me acogió como aprendiz. Ella había vivido siempre la fantástica vida que yo estaba viviendo en ese momento. Yo estaba acostumbrado a mendigar y robar, y a ver a otros haciéndolo. Había visto a gente robar a un noble, jugándose la vida, pues era considerado traición menor. Y en ese caso no fue por necesidad, fue por ambición. El objeto robado era una espada mágica que fue localizada un año después en manos de un comerciante de Mordem, la mayor ciudad al oeste de las Tierras Humanas. El comerciante aseguró haber pagado cien mil rotems, algo que para un plebeyo suponía una vida relajada para siempre. Esa fortuna por lo general solo estaba en manos de los nobles.
Ella, por suerte, nunca había tenido que ver como un mendigo era apalizado por dos borrachos que después violarían a una joven prostituta que no tenía alternativa de vida porque sus padres la habían rechazado al nacer. Esa noche me marcó. Fue mi primera noche en las calles. El mendigo, amablemente, me ayudo a encontrar un hueco donde refugiarme y empezó a darme consejos sobre cómo vivir en las calles. La joven, que trabajaba en el burdel desde que tenía uso de razón, primero limpiando, más tarde sirviendo, se acercó a nosotros con media barra de pan.
-Aquí tienes, Yem, las sobras del pan de hoy. ¿Quién es tu amigo?
-¡Ah! Gracias Moyi. Este joven es Caturis, ha quedado huérfano.
-Pobrecillo.
-Esta es Moyi, sus padres la abandonaron cuando era un bebe, nunca los conoció. El dueño del burdel la crio, pero la tiene trabajando ahí. Antes solo limpiaba, pero desde que cumplió doce, la tiene sirviendo a los clientes.
-La historia de Yem es mucho mejor, pero no suele contarla.
-Nadie me creería. Y si lo hicieran, se verían obligados a hacerme noble, y yo a aceptarlo.
-Vamos, señor héroe de guerra, ser noble no debe estar tan mal.
-Nunca vuelvas a llamarme así.
Justo entonces aparecieron dos borrachos. Señalaron a Moyi y fueron hacía ella.
-¡Escóndete!-me ordeno Yem.
No dude. Los borrachos empezaron a molestar a Moyi, y Yem se interpuso. Acabó inconsciente, y yo tuve que presenciar a mis 9 años como violaban a una mujer.

Preparamos el viaje a conciencia, solamente Treyi quedaría en casa. Salimos de madrugada, preparados para caminar.

Estábamos a mitad de camino cuando paramos a dormir.
-Montaremos aquí el campamento-dijo Term.
Empezamos a trabajar en las tiendas de campaña y la hoguera.
Horas más tarde, después de una buena cena. Freyi se atrevió a preguntar:
-¿Qué ha pasado en el gremio?
Se hizo el silencio durante unos minutos, mientras Term meditaba si contestar o no.
-Una combinación preocupante: bandidos con armas de Sremt, con casi toda seguridad forjadas por alguien de dentro.
Freyi y yo nos miramos. La regla 23, rota para forjar armas para bandidos.
-Pero, ¿quién? ¿Quién forjaría armas de Sremt para bandidos? ¿O se las han robado?-pregunté.
-Esperemos que se las hayan robado. No quiero ver a nadie del gremio condenado por traición al reino. La expulsión del gremio la tiene garantizada, así como el encarcelamiento y el escarnio público.
Se hizo el silencio. Al ir a dormir, Term dijo que montaría guardía.

Me despertaron fuertes gritos y ruidos de metal chocando. Todavía era de noche. Una espada y un escudo cayeron a mi lado.
-¡Despertad! ¡Vamos!
-¿Qué…?-empece.
-No hay tiempo-Term tenía un corte leve en la cara, detrás de él había al menos veinte personas luchando entre sí-. Soldados y bandidos. Nos atacaron hace 5 minutos, entonces llegaron los soldados. Vamos a ayudarles.
Cogí la espada y el escudo, eran más pesados que los de entrenamiento. Freyi tenía dos espadas, una en cada mano. Estaba pálida.

Nos lanzamos hacía ellos. Echaba de menos mi armadura de madera, iba desprotegido.

No tardamos en vernos envueltos en una danza mortal de espadas, hachas, mazas y flechas. Lograba defenderme, Freyi esquivaba los ataques. Los soldados eran increíbles, sus movimientos eran mil veces mejor que los nuestros.

De repente, una maza cayó sobre mí, dándome el tiempo justo a cubrirme con el escudo. Caí al suelo.
-¡Caturis!-Freyi corrió hacia mí, olvidando su propia seguridad, no vio el bandido a su espalda.
-¡Freyi! ¡Detrás de ti!
Esquivo justo a tiempo, pero el enemigo también ataco rápidamente. Usaba dos espadas también. Y parecía mucho más hábil.
Mientras, yo lidiaba con mi enemigo, que solo usaba una maza. Bloqueé cada ataque con mi escudo, pero el esquivaba mi espada. Estábamos igualados. El atacaba, yo contraatacaba, parecía que nunca iba a acabar. Si era cuestión de resistencia, el ganaría, tenía más experiencia de combate.
De pronto vi una apertura, error de novato, pensé, no tiene experiencia.
Con ese pensamiento, me entregue con renovados bríos al combate, buscando de nuevo la apertura. Después de que retrocediera tras el impacto de la maza en el escudo, la vi. Ataqué rápidamente. La espada atravesó su corazón. Cayó a mis pies.
Me quede paralizado. Había matado a mi primer enemigo. Freyi, pensé. Eso me devolvió a la realidad.
Me gire hacía ella y vi que iba perdiendo. El enemigo era más rápido y tenía más experiencia, se notaba. Me lance a ayudarla, pero ya era tarde.
El enemigo clavó las dos espadas a la vez, una en el pecho y otra en el vientre.
Freyi cayó.
La ira se apoderó de mí, pero alguien me derribo de un empujón. Term también lo había visto y se había lanzado contra él. No parecía el mismo. Siempre estaba tan calmado y sereno. Estaba ido, nunca le había visto así. Al poco rato, el bandido fue partido por la mitad y decapitado.

Los bandidos habían caído. Los soldados estaban triunfantes. Pero Term y yo solo teníamos ojos para Freyi.
Su cuerpo inerte estaba en el suelo, entre los dos. Nos arrodillamos uno a cada lado. Term le tomo el pulso.
-Muerta-dijo con voz queda.
Grite. Grite como nunca había gritado, ni siquiera cuando me quedé huérfano. Recordé eso, mis padres y mi hermano, en la cama, sin moverse, sin respirar.
Volvía a vivir la misma situación, solo que esta vez era mi hermosa y amada Freyi la que estaba… muerta. Ella y nuestro hijo por nacer. Había alcanzado la felicidad. Me la habían arrebatado, igual que cuando era un crío. Freyi estaba muerta.
-Es por mi culpa-susurre.
-No, no lo es.
-Sí que lo es. Me derribaron, ella se preocupó y vino hacía mi olvidando al enemigo y…
-Y reaccionó. Tú le avisaste y ella evito el ataque. Aun cuando no te hubieran derribado, este enemigo era mejor que ella.
Notaba la furia en su voz, yo había perdido a mi prometida y a mi hijo por nacer. Él había perdido a su hija, a quien había criado hasta ahora, quien era su aprendiz en la forja y  estaba a punto de darle un nieto.
No dijimos nada, pero nos acercamos en silencio. Me abrazó.
-No permitas que te pierda a ti también, Caturis.
¿Qué más había que perder? Los soldados estaban formando un círculo a nuestro alrededor, dándose cuenta al fin de lo que había ocurrido.
Aquí tenéis el tercer capitulo de mi proyecto. Este capitulo es el punto de inflexión que lanza a Caturis a su aventura, ya veréis como.
Published:
© 2015 - 2021 DanielLykos
Comments0
Join the community to add your comment. Already a deviant? Log In