Eternal Flame X (Buen viaje)
Me levanté al amanecer del día siguiente después de un increíblemente reconfortante sueño teniendo en cuenta que había dormido en el suelo y me puse a hacer los ejercicios de meditación matinales. Me resultó extraño estar poniendo en práctica precisamente en aquel lugar algo que con tanto cuidado me había enseñado mi maestro, mi abuelo, posiblemente la última persona que había habitado aquel lugar.
Cuando quise conocer más detalladamente el pueblo y me dispuse a abandonar la casa, descubrí que, aun a pesar de que oficialmente no era un criminal, un prisionero o algo del estilo, sino que era un invitado, habían recomendado a un par de guardias que custodiaran mi puerta y pospusieran mi visita a la aldea el tiempo que fuese necesario hasta que los ancianos del consejo tomasen una decisión final acerca de mi situación; así que tuve que conformarme con recorrer la casa.
Por respeto, descarté la habitación en la que descansaba aún Eylinn y me centré en el resto de la cabaña que, misteriosamente o no, se parecía muchísimo a aquella en la que me había criado, muy lejos de allí, en el Distrito 57 Oeste. Había no obstante ciertas diferencias o desviaciones respecto a aquel modelo que tan vívidamente permanecía en mi memoria como era, sobre todo, el molino de agua al que se accedía a través de una pequeña antesala y que se levantaba sobre el agua del riachuelo que bordeaba la casa. En general, el resto de la casa era igual a la del anciano Hiruma Kunishi, un anónimo héroe de los distritos inferiores del Rukongai Oeste.
Poco después, mientras yo proseguía con la inspección de la vivienda, Eylinn se levantó y se puso a calentar agua para el té. Me saludó con voz de dormida y continuó con lo que estaba haciendo sin dedicarme demasiada atención.
Buenos días correspondí a su saludo. Oye
¿Sí?
¿Qué le esperaría a alguien que se hubiera marchado del pueblo y hubiera regresado?
No entiendo.
Imagínate que mi abuelo siguiera vivo y quisiera volver concreté. ¿Qué le esperaría?
Pues
La verdad
meditó detenidamente su respuesta. No lo sé exactamente. El consejo decidiría, supongo se encogió de hombros.
¿Supones?
No soy una experta en leyes, ¿vale? replicó. Aquí todo se hace así. Pasa algo y los viejos deciden qué es lo que realmente está pasando.
Ya veo
Además
¿por qué querría volver?
Me estaba preguntando cómo es que no regresó aquí cuando se escapó del Sereitei confesé y sin embargo eligió un lugar tan parecido a este: el bosque, la cabaña
Por cierto
¿hay algún pasadizo subterráneo debajo de la casa?
No que yo sepa contestó. ¿Por qué lo preguntas?
Mi abuelo solía guardar sus recuerdos personales en una especie de santuario bajo tierra expliqué. Su diario, su espada
Quizás es algo que aprendió después de marcharse de aquí sugirió ella.
Puede ser, pero mi madre dijo que era una tradición familiar rebatí. Una tradición no se remonta a una generación
Pero siempre tiene un punto de avance
Mi abuelo conservaba tradiciones de aquí cavilé en alto. Las marcas, el olivo
¿Qué significa el olivo?
No
No lo sé exactamente resopló. Cada familia tiene uno, pero sólo los ancianos de cada clan conocen su significado.
Entiendo murmuré. Entonces de trampilla nada, ¿no?
No que yo sepa
Pasé buena parte del resto del día buscando un acceso, una portezuela disimulada en el suelo, bajo una mesa o un armario. Iba poco a poco, tanteando con cuidado el suelo bajo mis pies en busca de un indicio que me dijera dónde estaba el pasadizo que condujera a la sala donde, estaba convencido, encontraría las últimas piezas para encajar el rompecabezas que se estaba formando en mi imaginación. Sin embargo, el esfuerzo fue en vano: no encontré ni una sola pista de su localización.
Cuando ya caía la tarde apareció en la cabaña Heimdolf, el que, según lo que me había contado Eylinn y lo que había podido ver durante el interrogatorio al que me habían sometido los ancianos, hacía las veces de sacerdote de la villa. Su llegada obligó a mi secreta compañera de confinamiento a esconderse de nuevo para que no la encontraran y se descubriera su engaño. El anciano, de larga barba blanca y el pelo recogido en una cuidada trenza entró con parsimonia, escoltado por dos guardias que relevaron a los que custodiaban la puerta.
¿Cómo has llegado hasta aquí? preguntó sin ambages en cuanto quedamos solos.
Caminando
resoplé, sin saber exactamente cuál era el objeto de la pregunta. Supongo.
No me refiero a eso sonrió cínico el anciano. Es imposible llegar aquí sin llevar la sangre de nuestro pueblo.
¿Cómo?
Nadie ni nada puede llegar hasta aquí sin llevar la sangre de nuestro pueblo repitió. Mi familia lleva siglos innumerables protegiendo estas tierras.
Pero
¿por qué?
Nuestro padre fundador, el Señor de las Aguas, nos legó la misión de proteger los secretos que depositó en nosotros explicó.
¿Secretos? pregunté, incapaz de ocultar mi interés. ¿Qué secretos?
Precisamente por eso son secretos
contestó sobriamente. ¿Cuál era tu nombre?
Akano Rido le recordé. ¿Así que su padre fundador era el Señor de las Aguas?
Un gran sabio afirmó, henchido de orgullo.
Entiendo
murmuré, reflexionando en alto. Es curioso
Es la segunda vez en muy poco tiempo que oigo hablar de un fundador.
Ya
comentó con una total apatía, que contrastaba con el entusiasmo que me producía saber algo de la historia de aquel clan.
Veo que no le interesa lo que yo tenga que contarle
Al contrario, querido amigo volvió a sonreír. Al contrario.
¿Entonces?
Las marcas de tu espalda, tu aspecto
¿En verdad eres
?
El nieto de Akano Kumaru, el legendario Capitán de la Novena División del Gotei 13 contesté.
Ya se te dijo que esas palabras no tienen ningún sentido aquí, muchacho me recordó. No al menos para mis compañeros del consejo.
¿Qué quiere decir?
Durante años
miles de años, se corrigió mi familia ha estado al cargo de la protección de esta aldea.
Eso ya me lo ha dicho
No es lo que tú crees negó con la cabeza mientras se levantaba y se dirigía hacia la ventana, con la mirada perdida en el horizonte. No hablo de un ejército. Nuestra defensa no son las armas.
De eso me había dado cuenta intervine. No me quitaron mi arma cuando me capturaron y
Defender este pueblo significa proteger su secreto continuó, como si no me hubiera oído. Proteger su secreto significa custodiar las Escrituras.
¿Las Escrituras?
Unas runas muy antiguas que recogen todo lo que nos legó el Señor de las Aguas. Sólo las conocemos nosotros y
¿Y los Åska? pregunté, a medida que en mi mente se iban atando hilos.
¿Cómo sabes ese nombre?
Alguien me lo enseñó
Ya veo
Así que toda esa historia de que llegaste por casualidad es
Totalmente cierta aseveré. Ese nombre lo escuché aquí por primera vez.
¿De quién? se alarmó. No fue durante el interrogatorio y no
En esta casa, anoche continué mi explicación. Digamos que no se me acusó de un crimen que no hubiera cometido
se me acusó de uno que no existía.
¿Eylinn sigue viva? preguntó extrañado. ¿Está aquí?
No mentí. Yo mismo la ayudé a escapar anoche.
Pero, ¿cómo?
Usted lo ha dicho antes, querido Heimdolf sonreí. Las armas no son su fuerte y yo no sólo soy un profesor de Academia. Si ha seguido mis indicaciones
mañana entrará en el Sereitei.
¿Burlaste la guardia?
Soy uno de los mejores agentes de inteligencia del Gotei 13 le dije, impostando mi voz con aires de soberbia. No fue difícil
Así que Eylinn estaba aquí
murmuró. Buena chica.
¿Buena chica?
Un espíritu libre como el suyo no pertenece aquí esbozó una ligera sonrisa. Siempre lo supe, por eso la asigné al cuidado de esta casa. Estimularía sus ansias de volar libre afirmó. Muy pocos se atreven a dar el paso
¿Como Kumhard?
¿Ella te lo contó? se interesó.
Sí.
¿Cómo averiguó?
Encontró esto indiqué, enseñándole el diario.
¡El diario de Kumhard! exclamó. ¡Lo encontró! ¡Lo busqué durante siglos!
Sí afirmé, recogiendo de nuevo el cuaderno en mis manos y ojeándolo. Es una lástima que no sepa leer las runas, así podría compararlo con los otros.
¿Los otros?
Es una larga historia
me excusé. Volvamos a lo de su fundador y las Escrituras. Entonces
El sur es el refugio, el último reducto recitó. Vosotros sois los custodios de la verdad.
¿El último reducto? ¿De qué?
Habrá una guerra mencionó. Los muertos se levantarán contra los vivos, el bien contra el mal. Las puertas del Infierno se abrirán y todo será devuelto a las cenizas originales a menos que
¿A menos que qué?
Que el secreto permanezca inviolado concluyó.
Y el peligro vendrá del norte
susurré, recordando la profecía tan similar que había pronunciado Kaiser antes de mi partida. ¿Conocía Kumhard esta historia?
¡No es una historia! se ofendió el sacerdote. ¡Son las palabras de nuestro padre!
¿La conocía o no?
Los Åska eran también sacerdotes respondió. Los guardianes del Templo.
Entonces debía conocer las Escrituras, ¿cierto?
De memoria, como toda su familia asintió. Era su deber.
Fue la profecía lo que le hizo marcharse, ¿verdad?
La noche en que murió su padre vino a verme me contó. Se encontraba entre dos aguas y necesitaba consejo. Yo le insté a que se quedara, era el nuevo cabeza de familia de los Åska y, como tal, debía proteger el Templo y a su hermana pequeña, Lilliandra.
Y le hizo caso, al menos durante un tiempo.
Exacto volvió a inclinar su cabeza en señal de confirmación. Él quería marchar, conocer el mundo y entender la amenaza que nos ha mantenido aislados durante tanto tiempo
¿Y usted?
Me hubiera marchado con él gustosamente sentenció. Uno no puede defenderse bien si no sabe de qué se defiende. Pero mis responsabilidades me lo impedían y
Tenía miedo concluí por él.
Sí confesó, un tanto avergonzado. Veo que mis temores eran infundados
Lo eran asentí. Entonces, ¿qué va a ser de mí?
Como descendiente de los Åska, lo lógico es que ocupes la posición que Kumhard
No me voy a quedar aquí, Heimdolf le advertí. No intente convencerme, porque este no es mi sitio.
¡Tu sangre dice que sí lo es!
Pero sabe bien que yo no pertenezco aquí rebatí. Me gustaría quedarme y aprender sobre mi familia, sobre este pueblo
pero antes tengo que cumplir la misión más importante de mi vida.
Tenía que intentarlo.
Lo comprendo sonreí, tratando de demostrar empatía. Volveré cuando termine lo que tengo que hacer.
¿Cuidarás de Eylinn?
Lo haré aseguré.
Entonces no revelaré ese pequeño secreto. En fin, es tarde ya suspiró. Intercederé mañana por ti ante el consejo.
Gracias.
Puedes irte cuando quieras anunció.
¿Cuando quiera?
Sí corroboró. Si tu misión es tan importante, supongo que no querrás perder el tiempo.
De acuerdo, partiré esta noche decidí.
Buen viaje, Hijo del Trueno se despidió.
Volveré.
Confío en que lo harás sonrió, dándose la vuelta. Este hombre es libre informó a los guardias. Marchaos.
Con cara de no comprender, los dos vigilantes abandonaron su puesto y regresaron a sus hogares mientras la silueta del sacerdote, ese hombre que parecía renunciar a sus verdaderos deseos por preservar a sus hermanos, se perdía por el camino, bañada por el sol del atardecer. Volví al interior de la casa y le indiqué a Eylinn que era seguro abandonar su escondite.
Casi te descubro me disculpé. Lo siento.
Por un momento creí que ibas a hacerlo sonrió. ¿Te vas?
Nos vamos la corregí.
¿Seguro? preguntó con un gran brillo en los ojos. ¿Me llevarás contigo?
No la paré. Deberías ir al Sereitei e ingresar en la Academia, como hizo Kumhard.
¿Tú no vas allí?
Tengo que primero terminar una misión le recordé. Por eso llegué aquí.
Pues iré contigo.
No, no vendrás. Es un camino que debo recorrer solo repliqué.
¿Me dejarás sola?
Para nada sonreí para tranquilizarla.
En cuanto nos fuimos del poblado, invoqué una mariposa infernal y se la envié a Db. Fue él el primero que se me ocurrió. Estaría en el Sereitei a ciencia cierta y sabría ser lo suficientemente discreto con el asunto.
Le pedí que se reuniera conmigo en el margen este del Yalum a su paso por la Tierra de las Arenas Ardientes. Era un viaje que le llevaría tres o cuatro días, más o menos lo que me llevaría a mí atravesar la selva.
Eso hice. Nos dirigimos hacia allí forzando la marcha, sin apenas descansar. Afortunadamente, Eylinn era una atleta magnífica y fue capaz de aguantar el ritmo. Así pudimos estar en el río antes incluso de lo previsto. Un día después, llegó Db.
No estaba seguro de que fueras a venir comenté aliviado tras los saludos.
Siempre es bueno viajar al sur rió. Aunque nunca había venido tan abajo en el mapa. ¿Quién es?
Eylinn la presenté. Este es Dbssdb
puedes llamarle Db o Pollo.
Eso
Tú incúlcale esas cosas a la pobre
Él te llevará al Sereitei expliqué.
¡¿Al Sereitei?! preguntó mientras, cogiéndome del brazo, me separaba un poco de Eylinn para mostrar su disconformidad.
¿Algún problema? murmuré extrañado.
Como si dejaran entrar a cualquiera en el Sereitei
Es una futura alumna de la Academia y tú diriges un Departamento aclaré. Podrá pasar.
En ese caso
Tú sólo encárgate de cuidar de ella hasta que vuelva, ¿vale?
Vale
resopló.
¿Sabes algo de la campaña del norte?
Aún no han regresado
dijo con tono pesaroso.
¡¿Aún no han regresado?!
No
No me gusta nada.
Ni a mí, pero no se han pedido más refuerzos, así que no hay por qué preocuparse comentó en un tono más conciliador. Seguramente se hayan retrasado más de lo previsto.
Está bien
¿Cuidarás de ella hasta que vuelva?
¿Volverás?
¿Acaso te quieres librar de mí, Pollo? pregunté burlón. Sólo voy a buscar a Nalya. Creo que ya estoy cerca.
Suerte, entonces
Buen viaje, Eylinn me dirigí a la joven.
Buen viaje, Rido respondió. Y gracias
No hay por qué darlas murmuré mientras, rápidamente, me internaba de nuevo en la selva.















Devious Comments
El capítulo está muy bien, supongo que aquí se aparcará temporalmente esta nueva revelación del pueblo natal de Kumaru y que más adelante habrá más sorpresas con respecto a el pasado de los Åska. Ya me voy oliendo algo por lo que me contaste asi que a ver que tal ^^
Y bueno, me ha gustado mucho mi aparición, me encanta ver a mi shini en otros fics y no me puedo quejar de como sale parado jeje. Aunque un día de estos se vengará del reiterado uso de ese absurdo apodo xDD
Un saludo!
Sí, los Åska reaparecerán más adelante. Don't worry (¿cuándo abro yo hilos que no cierro? no contestes xD).
Y no, nunca podrá vengarse del apodo porque... lo... digo yo...
Gracias por permitirnos saber un poco mas de tu familia, y ese paralelismo que le veo contigo, digo, por el detalle sacerdotal. La profecia que relata el anciano Heimdolf es inquietante y con mucha tela para sacarle cuando esto se ponga apocaliptico (lo que me recuerda el incio de una historia tuya que lei por ahi y cuyo titulo no recuerdo) Oh el Norte, el Norte tan ominoso y terrible.
El Norte que imagino es cruel, excesivamente caliente en verano y terriblemente frio en invierno, por algo es el norte xD Arido, con escasos bosquecillos y una tierra pobre que nunca serviria para sembrar, porque en realidad la sobrepoblacion ha devorado casi todo, excepto ciertos pedazos.
Bueno, que me desvio, me habia imaginado mas rollo para sacar a Eylinn pero mira tu que facil lo resuelves, ¿como pudistes marcharte con ella? Dudo que traigas capa de invisibilidad para sacarla sin que su abuelo la viera. No le habra hecho gracia a el.
Y pobre Po... Db xDDD Ya veremos como le va ^^ Supongo que no habra incidentes en el ingreso de ella ^^
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Eleutheria in Thanatos
Nosotros nacimos de la noche:
en ella vivimos, moriremos en ella...
...para nosotros la dignidad insurrecta,
para nosotros el futuro negado,
para nosotros.... nada....
En cuanto a la fuga... Rido es ya un hombre libre. No sólo eso, cuenta con el apoyo un tanto limitado del jefe de los sacerdotes. Y Eylinn está muerta. Además, si hay algo en lo que Rido es incomparable en casi todo el Sereitei es en moverse entre las sombras, el sigilo y la velocidad. Es un espía nato. Os recuerdo que aunque no farde, sigue siendo el Gran Guerrero de las Sombras xD
xDDDDDDDDDDDDDDD
Wiii, viva el proximo arco argumental~
--
Eleutheria in Thanatos
Nosotros nacimos de la noche:
en ella vivimos, moriremos en ella...
...para nosotros la dignidad insurrecta,
para nosotros el futuro negado,
para nosotros.... nada....
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